Entrar Via

Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera romance Capítulo 78

Al ver el disgusto del anciano, Fiona no se atrevió a desobedecer. Tomó el celular, buscó el número de Samuel, marcó y se lo devolvió al abuelo Flores.

—Abuelo, ¿me llamabas? —La voz grave y magnética del hombre llegó a los oídos de Fiona.

—Vuelve a casa de inmediato —ordenó el abuelo Flores con seriedad—. Tengo algo muy importante que preguntarte.

—Tengo una reunión esta noche. Dímelo por teléfono.

—No, tienes que venir… Cof, cof… cof… —El abuelo, claramente enfadado, empezó a toser.

Fiona, temiendo que la discusión afectara a su recuperación, decidió intervenir. Para prevenir a Samuel, dijo con calma:

—Señor Flores, el abuelo ya sabe lo de Silvia.

Hubo un silencio al otro lado de la línea. Tras unos segundos, la voz grave de Samuel resonó:

—De acuerdo, voy para allá.

Al oírlo, Esteban, que seguía en la puerta, miró a Fiona con incredulidad. Cada vez que el abuelo Flores le pedía a su tío que volviera a casa, tenía que insistirle un buen rato. Pero ahora, una sola frase de Fiona había bastado para que aceptara.

Tras colgar, Fiona continuó guardando su equipo médico en silencio.

—Esteban, ayúdame a bajar. Lo esperaré en el salón. Y esta noche cenamos todos aquí, que nadie se mueva.

La mano de Fiona, que sostenía sus instrumentos, vaciló un instante. Era evidente que la última frase iba dirigida a ella.

Pero si Samuel había reaccionado así, supuso que ya tendría un plan. De lo contrario, no habría admitido tan a la ligera que Silvia era su hija.

La imagen, a ojos de Esteban, resultó extrañamente inquietante.

Una vez sentado, el hombre entornó los ojos y fijó su mirada en Esteban, como si esperara una explicación razonable.

—He sido yo —admitió Esteban con seriedad—. Me enteré de que tu hija vive en Residencial San Jerónimo, que es la casa de Fiona. Todos lo saben. Que ella ande entrando y saliendo con la niña no me parece correcto, por eso se lo conté al abuelo. —Al ver que Samuel no decía nada, continuó—. Mejor que se entere por nosotros que por los chismes de otros, ¿no crees, tío?

Fiona desvió la mirada de Esteban hacia Samuel. El perfil afilado del hombre, bajo la luz cálida, adquiría un matiz de suavidad.

Movió los labios, y la curva que se dibujó fue cautivadora.

—¿Tanto escándalo por una ahijada?

—¿Qué? —preguntó Esteban, incrédulo—. ¿Ahijada?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera