¿Qué podría ser?
Isabela, con mucha curiosidad, abrió el sobre y se asomó al interior. Encontró un pequeño fajo de fotografías.
Las sacó, les dio un vistazo rápido y se quedó con los ojos cuadrados.
¡Las fotos eran...!
¡Era Jimena acostándose con otros hombres!
Y por las expresiones de placer que tenía en la cara, era evidente que nadie la estaba obligando. ¡Pero no era solo un hombre, eran varios a la vez! ¡Híjole!
Isabela guardó las fotos a toda prisa dentro del sobre.
Así que Jimena también era infiel. Como se le ofreció a Elías y él la rechazó, ¿se fue a buscar a otros?
¿Y quién diablos había tomado esas fotos?
¿Con qué intención se las habían mandado?
Minutos después, Isabela volvió a sacar las imágenes y analizó con detenimiento la expresión de Jimena. Aunque se veía que lo estaba disfrutando, había algo raro en su mirada... se notaba que no estaba en sus cinco sentidos.
¿Acaso la habían drogado?
Por más que Isabela forzó la vista, no logró reconocer el fondo de las fotografías.
Solo se alcanzaba a ver que Jimena estaba tirada sobre un piso pelón, sin ni siquiera una alfombra abajo.
Los muebles y los detalles de los alrededores habían sido difuminados, haciendo imposible identificar el lugar del incidente.
¿Alguien había drogado a Jimena? ¿Cuándo pasó esto?
Ni Elías ni Rodrigo debían tener idea de esto.
Si Rodrigo se hubiera enterado, no iba a importarle lo que opinara Elías; se habría ido a soltar golpes de inmediato.
Como nadie sabía, a Jimena no le convenía abrir la boca.
Pero, pensándolo bien... ¿quién tendría el valor de drogarla?

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