Después de lanzarle a su nieto mayor una mirada de resignación, la señora Fátima se fue a la casa de la familia Romero de al lado para buscar algo de paz.
Dejó a Ana cuidando a Elías, para evitar que, al quedarse solos, Jimena se aprovechara de él mientras estaba convaleciente.
—Elías, al mediodía te prepararé algo de comer, una buena sopa para que recuperes fuerzas.
Jimena contempló el rostro de Elías, que seguía siendo sumamente apuesto, aunque algo más delgado, y dijo con lástima:
—Mírate, has perdido mucho peso. Ahora que saliste del hospital, necesitas alimentarte bien.
—Cuando tuviste el accidente, me lo ocultaron, ni siquiera me enteré. Le pregunté a Isabela y no me quiso decir nada. Lo hizo a propósito, quería lucirse frente a ti y dejarme al margen.
—Si hubiera sabido lo que pasó, habría ido a cuidarte y no estarías tan delgado.
Tras enterarse por Ulises del accidente de Elías, Jimena había ido a visitarlo. La charla no fue nada agradable y, desde entonces, no había vuelto a verlo.
El día que Elías fue dado de alta y volvió a casa, ella no apareció. Solo cuando él se dejó ver por la empresa y se corrió la voz de que el señor Silva había regresado, Jimena empezó a visitarlo de nuevo.
Sin embargo, la mayoría de las veces solo se sentaba a tomar un vaso de agua y terminaba yéndose indignada por la actitud fría de Elías.
—Fue mi familia quien ocultó la noticia, no culpes a Isabela de todo —respondió él—. ¿Qué habría cambiado si lo hubieras sabido? ¿Acaso habrías evitado que me accidentara o me lastimara?
—Y no hables de venir a cuidarme. Eres una mujer casada, ¿no te da vergüenza decir eso? ¿Qué pensaría Rodrigo? ¿Qué diría la gente? A ti no te importan los chismes, pero a mí sí.
—Además, sigo soltero. Si mi reputación se arruina, ¿qué mujer querrá casarse conmigo? Sobre todo, no quiero que Isabela me malinterprete.
—Jimena, antes de mi accidente te dejé las cosas muy claras. No podemos volver al pasado y ya no te amo. Vive tu vida en paz con Rodrigo y, si podemos evitar vernos, hagámoslo. No quiero que Isabela piense que no cumplo mi palabra.
Elías ya no sabía qué hacer con su amor de juventud.

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