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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 58

Habían acordado ser socias, dividiendo la inversión inicial por la mitad y repartiendo las ganancias cincuenta-cincuenta.

Mónica era su mejor amiga, siempre la había apoyado incondicionalmente. Ahora que tenía la oportunidad de hacerse rica, por supuesto que quería que su amiga también lo fuera.

Cuando ganaran mucho dinero, su amiga ya no tendría que pasar noches en vela escribiendo para ganar una miseria.

—De acuerdo.

Terminó la llamada y guardó el celular en el bolsillo de su pantalón. Justo entonces, escuchó al hombre a su lado decir con frialdad:

—Si no encuentras un buen maestro de obras, puedo pedirle a Alex que te asigne algunos.

Alex Silva, el segundo hijo de la familia Silva, estaba a cargo del sector inmobiliario. Aunque el mercado inmobiliario estaba en crisis, el Grupo Silva había incursionado en el sector desde hacía mucho tiempo y había ganado una fortuna en sus mejores años.

Ahora, a pesar de la crisis, la división inmobiliaria del Grupo Silva lograba mantenerse a flote.

Alex Silva era muy competente. De hecho, todos los jóvenes de la familia Silva eran muy capaces. Las chicas, en cambio, no tanto, probablemente porque las consentían demasiado.

Sofía, por ejemplo, no había trabajado ni un solo día desde que se graduó. Se pasaba el tiempo comiendo, bebiendo y divirtiéndose con sus amigas. A la familia Silva no le faltaba el dinero; la mensualidad de Sofía era de un millón de pesos.

Setecientos mil pesos más que Isabela, la señora Silva.

Además de su mensualidad fija, los mayores de la familia, así como sus hermanos y primos, le daban dinero de vez en cuando. En realidad, disponía de varios millones al mes.

Vivía una vida cómoda y despreocupada. ¿Para qué necesitaba trabajar? Sus hermanos tampoco soportarían verla trabajar.

—Por ahora no hace falta. Mónica dijo que contactaría al maestro que remodeló su casa. Es bueno, trabaja con seriedad y es honesto, no es de los que se quieren pasar de listos.

Elías no dijo nada más.

Él le había ofrecido su ayuda, pero si ella no la aceptaba, no podía culparlo por no apoyarla como esposo.

***

El trayecto de diez minutos pasó rápido y pronto llegaron a la casa de la familia Méndez.

Capítulo 58 1

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