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¿Mi Alfa pretende tener dos Lunas? ¡Se acabó para mí! romance Capítulo 12

Perspectiva de Laila.

—¡¿Qué clase de documento es este?! ¡Estas cuentas están totalmente alteradas!

De manera imprevista, Freya se abalanzó sobre los papeles, reduciéndolos a jirones en un abrir y cerrar de ojos, para acto seguido arrojarlos al viento exhibiendo una sonrisa de triunfo.

—Dado que la evidencia se ha destruido, ya no existe la menor necesidad de emitir un pagaré, ¿verdad?

Esbocé una sonrisa.

—No te mortifiques. Poseo copias de respaldo en mis aposentos. Encomendaré a un sirviente la tarea de hacerles llegar un nuevo juego más tarde.

—¡Tú…! —Freya bramaba de indignación, pero su edad se reducía a los 15 años y aún no experimentaba el despertar de su loba; carecía de los medios para infligirme daño alguno. Lo único que estaba al alcance de sus capacidades era zapatear contra el suelo y proferir gritos—: ¡Laila, con esa actitud no es de extrañar que el Alfa manifieste preferencia por Maris! Ella jamás recurriría a las artimañas que tú despliegas. ¡Tienes bien merecido el ser hecha a un lado!

—¿Has dado por concluido tu berrinche, Freya? Careces por completo de la autoridad para pretenderme dar lecciones —deje escapar una risa gélida—. ¿Acaso no fuiste tú quien aseguró con gran firmeza que me devolvería absolutamente cada uno de los obsequios que te otorgué? Haz el favor de restituir mis pertenencias antes de venir a levantarme la voz.

Freya se quedó de piedra por un instante, previo a levantar la barbilla con terquedad.

—¡¿Por qué habría de hacerlo?! Esos objetos fueron entregados en calidad de regalos. ¿Quién en su sano juicio ha escuchado hablar sobre la devolución de un obsequio?

—¿Y quién ha escuchado hablar sobre aceptar los presentes de alguien con el único fin de difamarlo en la primera oportunidad? —reviré con total frialdad.

Freya se vio privada de argumentos por unos momentos, pero no tardó en estallar:

—¡Acuérdate de mis palabras! ¡Me encargaré de conminar al Alfa a que fracture el lazo de compañeros y te eche a patadas de esta fortaleza!

—¡Te tomo la palabra! —le sostuve el desafío con una mirada gélida, para acto seguido dirigirme a Elara, cuyo rostro lucía desencajado debido a la indignación—: Haré que le remitan un nuevo juego de esas cuentas a la brevedad, Señora Enclaw.

Tras sentenciar aquello, emprendí la retirada. No me había alejado gran distancia cuando los gritos de zozobra de los sirvientes apostados en el patio trasero alcanzaron mis oídos.

—¡La Señora Enclaw ha sufrido un colapso! ¡Que alguien acuda a solicitar los servicios de la doctora Sagewood de inmediato!

¿Rowan? Despreocúpense, ella no va a presentarse. Una sonrisa gélida dibujó mis labios al tiempo que continuaba mi marcha, omitiendo alterar el ritmo de mis pasos.

…

Perspectiva de Holt.

Créditos. Requería con urgencia de recursos financieros… Invertí la jornada entera recorriendo los domicilios de mis allegados en un intento por consolidar un préstamo, pero el resultado de mis esfuerzos se redujo a la mísera suma de mil créditos. Semejante escenario me dejaba con un déficit de 49 mil créditos.

Por supuesto, si decidía deponer mi orgullo y acudir ante los aristócratas asentados en la capital, consolidar una suma de 20 o 30 mil créditos no representaría mayor complicación; al fin y al cabo, acababa de regresar con los laureles de la victoria y la gente se desvivía por ganarse mi consideración.

Capítulo 12 La negativa de la sanadora de lobos 1

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