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¿Mi Alfa pretende tener dos Lunas? ¡Se acabó para mí! romance Capítulo 14

Perspectiva de Holt.

En cuanto abandoné los aposentos de Laila, convoqué a la totalidad de los miembros de mi estirpe y les participé mi determinación de fracturar el lazo de compañeros con ella, conminándolos a realizar los preparativos pertinentes con miras a la sesión del Consejo de Ancianos que se celebraría el día de mañana.

Me abstuve de hacer la menor mención sobre el destierro. Semejante declaración no había pasado de ser un exabrupto fruto de la indignación del momento. Jamás cometería la osadía de permitir que Laila se viera arrastrada a una situación tan desventurada. No obstante, mi hermano mayor, Gareth Enclaw, manifestó una oposición categórica ante mis planes.

—Holt, estás dinamitando tu propio porvenir con tus propias manos. Ponte a reflexionar seriamente. ¿Cuántas huestes militares en el frente rindieron servicio bajo las órdenes del padre de Laila? La única razón por la cual cosechaste semejantes laureles en esta campaña fue porque contaste con el respaldo absoluto de sus antiguos subordinados. En el preciso instante en que te veas privado de su benevolencia, ¿de verdad albergas la certeza de que tu jerarquía en la milicia se mantendrá firme?

—¡Pero se está valiendo de los padecimientos de mi madre para coaccionarme! ¡Semejante situación rebasa mis límites de tolerancia! —repuse, apretando los puños con fuerza.

Mi madre, quien ya daba muestras de una franca mejoría, asintió con vehemencia a mis palabras.

—¡Fractura ese lazo de compañeros! ¡Es indispensable que lo disuelvas! ¡Y no te límites a eso, decreta su destierro definitivo de nuestras tierras! ¡Maldita sea su estampa! ¡Se le debe prohibir terminantemente que se marche llevando consigo un solo centavo de su patrimonio!

—¡Madre! —contraje el entrecejo, mostrando signos de disgusto—. ¡Carezco del menor interés en apropiarme de sus recursos!

—¿Y a santo de qué habríamos de rehusarlos? Estuvo a un paso de provocarme la muerte. ¡Considera ese capital a modo de una justa indemnización! —declaró mi madre, llevándose una mano al pecho—. Además, su condición no pasa de ser la de una simple Omega. Carece de las destrezas necesarias para deambular por el mundo custodiando semejante opulencia. En el instante en que ponga un pie fuera de esta fortaleza, los malhechores la despojarán de absolutamente todo. ¡Resulta inmensamente más conveniente que nosotros salvaguardemos esos fondos en su beneficio! Holt, has invertido jornadas enteras en la capital intentando consolidar un préstamo. Te consta perfectamente la precariedad de nuestra situación. ¡Nos vimos en la penosa necesidad de enajenar uno de nuestros establecimientos comerciales con el único fin de completar los fondos para tus nupcias con Maris!

—¡Madre! No nos es lícito proceder de esa manera. Laila debe preservar su rango como la Luna legítima de Holt. Ella… —intervino Gareth con un tono de urgencia.

—Descuida, Gareth. He sopesado minuciosamente cada uno de los escenarios.

Le corté la palabra a mi hermano mayor de forma tajante.

Capítulo 14 Por el propio bien de Laila 1

Capítulo 14 Por el propio bien de Laila 2

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