Perspectiva de Laila.
Los combatientes veteranos apostados en las inmediaciones soltaron una carcajada estridente ante sus palabras.
—Consolidar bajas en medio de una guerra verdadera dista por completo de ser una empresa tan sencilla como pretendes estructurar en tus pensamientos.
—Así es. Procura evitar que el temblor quebrante la firmeza de tus extremidades en el preciso instante en que la sangre comience a brotar en las trincheras.
—Semejante flaqueza estará ausente de nuestros actos —dijo Viola con total frialdad.
En cuanto se formalizó el trámite de ingreso, las labores de adiestramiento militar dieron inicio esa misma jornada. Las rutinas más elementales «ejercicios de sujeción de armamento, simulacros de embate con garras y circuitos de resistencia física» resultaban sumamente sencillas para el nivel de nuestras destrezas.
Un circuito integrado por diez disciplinas tácticas fue superado por nuestro grupo en un lapso inferior a los 20 minutos consecutivos. No obstante, en el instante en que las disertaciones teóricas de estrategia militar se hicieron presentes en las aulas de instrucción, la totalidad de los compañeros adoptaron un semblante de absoluta seriedad.
De la plana de las cinco efectividades, yo encarnaba a la única figura que custodiaba una familiaridad legítima con las dinámicas de la guerra; el resto de los integrantes se encontraban desprovistos de haber estado expuestos a tales escenarios bélicos.
Entrada la noche, tras retornar a las dependencias de nuestro búnker, se apresuraron a reconducir el foco del diálogo hacia las encrucijadas de mi relación con mi compañero predestinado y las vicisitudes del matrimonio. Me abracé a las extremidades inferiores esgrimiendo una sutil sonrisa.
—Así es. El destino puso a un consorte en mi camino en los ayeres. No obstante, el instrumento legal de disolución del lazo ya fue rubricado por ambas partes. Por lo tanto, mi condición civil ha retornado al estatus de la soltería.
—¡Semejante resolución califica como una excelente noticia! —Chase propinó una palmada al aire denotando entusiasmo—. La mitad de la matrícula de la academia experimentó un profundo descalabro emocional en cuanto trascendieron los murmullos de tu enlace conyugal. En la actualidad, dado que el lazo ha sido objeto de una fractura definitiva, contarán con las facultades legítimas para desplegar dotes de cortejo en tu dirección de nueva cuenta. En especial Soren; la euforia se apoderará de sus jornadas.
—Descalifico esa alternativa de forma tajante. Sus desplantes me resultan de verdad espantosos —repuse sin ambages.
«Coincido plenamente contigo».
Interpuso Nita desde los confines de mi mente.
«¡Sumado al hecho de que sus dimensiones físicas resultan inadmisibles! ¿1.75 metros de altura? Semejante envergadura califica como una total afrenta a mis parámetros».
—¿Incluso más espantoso que el temperamento que define a tu propio mentor? —Chase estrechó la distancia entre nuestras posiciones, recostando la barbilla sobre la diestra—. En el instante en que la indignación se apodera de los gestos de tu mentor, la totalidad de las bestias en un radio de cien metros a la redonda emprenden una carrera veloz con el único fin de salvaguardar sus existencias. Pero entremos en materia: ¿Bajo qué conceptos se define la vida conyugal? ¿Acaso reviste diversión? Se encuentran obligados a cohabitar en el mismo lecho por vía de la intimidad, ¿no es así? ¿Consumaron el acto?
—En una única oportunidad —repuse con total desapego—. No obstante, el detalle carece de la menor relevancia para mis intereses en la actualidad. Él ya se ha encargado de investir a una nueva hembra con el rango de su Luna.
—Qué abyección. —Viola escupió al suelo denotando una profunda repulsión—. Un traidor a los decretos de la Diosa de la Luna. Los varones de verdad califican como un auténtico desecho de la naturaleza. Inmensamente más repulsivos que los porcinos salvajes.
Stick en comunión con Manu se quedaron completamente petrificados en sus sitios al escuchar la andanada.
—Un momento. Semejante descalificación carece por completo de equidad —interpuso Stick manifestando su desacuerdo—. Si tu determinación es catalogar a un individuo bajo el concepto de basura, limítate a consignar el nombre de la porquería en cuestión de forma exclusiva. Evita arrastrar a la totalidad de los varones a tus juicios de valor de forma tan a la ligera. Manu en comunión con mi persona formamos parte de los elementos intachables del reino.
—¿Qué pasa? ¿Acaso tus capacidades se ven imposibilitadas para asimilar mi postura? —Viola levantó la barbilla denotando desafío—. Bajo ese escenario, conmíname a entablar combate en este preciso instante.
—¡Acepto el reto!

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¿Mi Alfa pretende tener dos Lunas? ¡Se acabó para mí!