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¿Mi Alfa pretende tener dos Lunas? ¡Se acabó para mí! romance Capítulo 35

Perspectiva de Laila.

Al despuntar el alba de la jornada siguiente, e incluso a lo largo de las lunas posteriores, me vi privada de coincidir con la silueta de Samuel en las instalaciones de la fortaleza. Tampoco registré encuentros con los antiguos subordinados que rindieron obediencia a las órdenes de mi padre en los ayeres.

Ningún alma se tomó la atribución de imponer restricciones a mis desplazamientos; contaba con las facultades para entrar y salir de los perímetros fortificados con absoluta libertad, al tiempo que las maniobras de reclutamiento forzoso marchaban a paso veloz en la región.

El nivel de influencia que ostentaba la figura del Príncipe Vance resultaba categórico. Al cabo de escasas jornadas, había consolidado la incorporación de un contingente superior a las 5 mil efectividades militares a las filas del ejército, correspondiendo el grueso de los ingresos a varones de rango Beta.

Al mantener semejante dinamismo logístico, concentrar un volumen de decenas de miles de combatientes previo a que las fuerzas de Solantia registraran su arribo en las fronteras dejaría de ser una complicación para la comandancia.

El verdadero problema estratégico radicaba en el hecho de que estos nuevos conscriptos carecían por completo de experiencia en las carnicerías del frente; comisionar su salida directa hacia las líneas de fuego equivaldría a dilapidar sus existencias de forma estéril.

Percibiendo las preocupaciones que empañaban mis gestos, el oficial de rango Gamma comisionado para coordinar mis requerimientos logísticos, Woodrow Arnold, se aproximó a desglosar las circunstancias:

—Las nuevas levas han iniciado sus adiestramientos militares básicos el día de hoy. Esa es la motivación real que mantiene a la totalidad de los comandantes atados a las áreas de instrucción en la actualidad.

—¿Se presenta alguna encrucijada donde mis capacidades puedan aportar soluciones? —inquirí.

Omití hacer mención sobre la posibilidad de adiestrar a los reclutas. Había cursado estudios en las aulas de la Academia Moonlight, habiendo escuchado las disertaciones tácticas de mi padre y mis hermanos respecto a las leyes de la guerra de forma sistemática, sumado a la lectura de un sinfín de tratados sobre milicia.

Pero la cruda realidad dictaba que me encontraba desprovista de haber entablado combate en una guerra verdadera todo este tiempo; mis conocimientos se restringían estrictamente al ámbito teórico. Para mi profunda sorpresa, Woodrow asintió con la cabeza:

—A decir verdad, las circunstancias se alinean con su propuesta. Un contingente de individuos registró su arribo en las inmediaciones de los accesos principales al despuntar el alba, exigiendo entablar contacto con su persona. Su Alteza persiste en la labor de verificar la autenticidad de sus credenciales en la actualidad. Considero oportuno que te traslades al área con el fin de descifrar si esas figuras pertenecen a tu círculo de aliados.

Mi corazón experimentó un vuelco de expectación en una fracción de segundo.

—Indiscutiblemente se trata de mis compañeros adscritos a la academia. Coordina mi traslado hacia su posición a la brevedad.

Woodrow incrementó el ritmo de sus pasos adoptando un trote marcial, y me apresuré a marchar tras su estela. Al avistar las siluetas familiares a la distancia, adopté mi forma de loba en un abrir y cerrar de ojos para emprender una carrera veloz, haciendo resonar un sonoro aullido en medio de los páramos en cuanto logré aproximarme a sus posiciones.

Los cuatro combatientes apostados en el flanco opuesto se apresuraron a ejecutar la transformación correspondiente, entregándome una serie de aullidos agudos a modo de correspondencia previo a restituir nuestra fisonomía humana de forma unánime. El varón que encabezaba el grupo dejó escapar un sutil resoplido:

—Laila, la presión de Alfa que emana de tu naturaleza dista de exhibir la firmeza monumental que la caracterizaba en los ayeres.

—Stick, las ráfagas de tu energía denotan un potencial inmensamente superior al de tus días académicos —reviré exhibiendo un semblante jubiloso—, sumado al hecho de que tus dimensiones físicas registran variables en sentido ascendente.

La matrícula de la Academia Moonlight se caracterizaba por su exclusividad, encontrándose estructurada en ocho divisiones operativas, custodiando cada sección la tutela de un mentor calificado.

Stick pertenecía a las filas de la división de la Luna Antigua: un macho de complexión robusta y hombros prominentes cuya envergadura superaba el 1.80 metros de altura. Manu, Chase en comunión con Viola se abalanzaron a estrechar la distancia, modulando sus palabras de forma simultánea, atropellándose en el diálogo:

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