Perspectiva de Laila.
—¡De no alinearse las circunstancias con esa hipótesis afectiva, ten por seguro que mis capacidades analíticas se verían por completo privadas de localizar un fundamento racional que explicara el dinamismo de tus desplantes!
Holt me clavó una mirada fija denotando expectación, al tiempo que un sutil e irregular destello comenzaba a irradiar de la coloración de sus ojos. Semejante estampa sugería que, de haber otorgado mis labios una respuesta de carácter afirmativo ante sus conjeturas, su naturaleza se encontraría presta a comisionar un exabrupto de proporciones de verdad dementes ante el escrutinio de las huestes.
Nita no tardó en entornar los párpados de forma mental denotando un profundo desprecio en los confines de la conciencia compartida:
«¡Expulsa las carnes de este miserable transgresor de los códigos de honor de nuestras dependencias de forma inmediata! ¡Las capacidades de mi pabellón nasal en comunión con mis sentidos se encuentran siendo objeto de una tortura intolerable ante su presencia!».
«Mis intenciones se alinean con tus directrices de forma absoluta».
Le aseguré mentalmente a mi loba en una fracción de segundo previo a reorientar la fijeza de mi escrutinio glacial hacia las facciones de Holt.
—¿Qué relevancia práctica pretendes adjudicarle al hecho de interponer esa interrogante en este búnker de campaña a estas alturas de la historia? ¿Acaso tus capacidades cognitivas asumen con madurez que, de haber formulado mis labios una respuesta afirmativa, tus principios contarían con las facultades legales para reducir a jirones el contrato de unión de la corona que te vincula a Maris? Te sugiero restaurar la lucidez de tus pensamientos de forma inmediata, Holt. Maris encarna a tu compañera legítima en la actualidad.
»Una prerrogativa que tus capacidades se dieron a la tarea de devengar apelando a tus condecoraciones militares en el frente de batalla, habiéndola investido con el rango de la Luna indiscutible de tu manada ante los demás clanes. —Al registrar que Holt se encontraba aprestando los músculos de su tráquea con el firme propósito de incorporar argumentos al diálogo, omití concederle la flexibilidad de la palabra, hilvanando mis líneas de forma ininterrumpida con total firmeza—: Despierta a las realidades de la milicia, Holt. Mis desplazamientos hacia los terrenos del Campo de Batalla de Vagen se encuentran por completo desprovistos de haber sido motivados por las encrucijadas de tu persona. He comisionado mis destrezas en estas trincheras velando estrictamente por la memoria de mi padre. En favor de las voluntades de mis cinco hermanos. Con el único fin de dignificar la soberanía del honor familiar de los Conlay, bañado en la sangre de las hostilidades bélicas del pasado. Mi único anhelo inquebrantable se restringe a dar fiel cumplimiento a sus voluntades póstumas e inconclusas en el frente. ¡Garantizar que la demarcación territorial de la plaza fortificada de Vagen sea restituida por completo a las banderas del Reino Rydar!
Las pupilas de los ojos de Holt registraron un movimiento de contracción violenta en una fracción de segundo debido al impacto de mis palabras. Entreabrió los labios en un sutil intento por modular palabras, para al cabo de una fracción de segundo mover la cabeza en sentido de negación de forma elíptica, esgrimiendo una sonrisa tiñéndose sus facciones de una indudable amargura:
—Semejante desglose continúa desprovisto de exhibir una coherencia lógica ante mis análisis… De haberse restringido tus motivaciones de forma exclusiva a salvaguardar los intereses de su memoria, tus capacidades contaban con las credenciales necesarias para coordinar tu ingreso formal a las líneas de las hostilidades bélicas con gran anticipación cronológica a haber formalizado las celebraciones de nuestro enlace de compañeros en el pasado. O de peor trascendencia para mis intereses estratégicos… ¡te habrías dado a la tarea de participarme los detalles que certificaban tu estatus de rango Alfa con la debida transparencia, facultándome para escoltar tus pasos hacia las trincheras de las líneas de fuego de forma solidaria lunas atrás…!
—¡Ponle fin a tus impertinencias de una buena vez, Holt! —La firmeza de mis palabras desbancaba la menor flexibilidad protocolaria en el búnker; mi paciencia había alcanzado sus límites lógicos frente a sus desplantes—. ¿Bajo qué conceptos pretendes justificar que tu mente persista en manifestar semejante nivel de obsesión afectiva respecto a pasajes de la vida civil que han dejado de pertenecer a nuestras realidades? De acuerdo. Si tu fuero interno de verdad requiere de una respuesta contundente con el fin de apaciguar las dudas de tus pensamientos, me encuentro en la disposición de desglosarte los pormenores de la trama: Tomé la resolución voluntaria de plagiar mi voluntad ante los deseos de mi madre al formalizar las celebraciones de nuestro enlace de compañeros en los ayeres.
»En el preciso instante en que mis capacidades cognitivas registraron los partes informativos que certificaban que mi padre en comunión con mis hermanos habían ofrendado las existencias en las trincheras de la milicia, por supuesto que las entrañas de mi ser se vieron dominadas por el imperioso anhelo de marchar de forma inmediata hacia las calzadas de este Campo de Batalla de Vagen con el único propósito de vengar la memoria de mi estirpe de forma implacable. No obstante, mi madre manifestó una renuencia absoluta a otorgar su consentimiento filial ante mis intenciones. Las variables del pavor carcomían sus pensamientos, temiendo que mi propia anatomía experimentara un desenlace irreversible en medio de las carnicerías del frente de batalla de igual forma. Sus aspiraciones se restringían a garantizar que mi porvenir se viera encauzado hacia las delicias de una vida conyugal estable, dar vida a una descendencia y transitar por este mundo desprovista de tribulaciones. Y en medio de semejante encrucijada familiar, tu silueta se presentó ante nuestros ojos de forma fortuita por vía del destino.
»Sin embargo, tus capacidades se encargaron de perpetrar una traición intolerable en contra de mi honor, y mis pensamientos han tomado la resolución inquebrantable de deponer cualquier remanente de interés afectivo o sentimental de mi porvenir de forma definitiva. Esa es la motivación real que guio mis pasos hacia estas trincheras. ¡Y en lo que respecta a las encrucijadas de tu persona, ten por seguro que jamás en el transcurrir de mis lunas me permitiré la debilidad de readmitir los desplantes de un antiguo consorte cuyas fidelidades conyugales experimentaron una mutación en favor de hembra ajena lunas atrás!
Las capas cutáneas de las facciones de Holt adoptaron una palidez extrema ante el rigor de mis afirmaciones. De forma instintiva e imprudente, agilizó los movimientos mecánicos dando un paso hacia el frente con el firme propósito de atenazar la estructura de mi diestra entre sus dedos.

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