Perspectiva de Laila.
—Yo… yo… —Las capas cutáneas de las facciones de Holt adoptaron una palidez extrema en una fracción de segundo, para al cabo de un instante encenderse en un vivo tono escarlata debido a la vergüenza al tiempo que balbuceaba vocablos inconexos en el diálogo de forma espasmódica—: Yo… me di a la tarea de desglosarte los pormenores de la situación antes en las instalaciones del consejo, mediaban fundamentos institucionales que regían cada una de mis determinaciones en aquel entonces. En lo que respecta a tus fondos patrimoniales monetarios… te reitero mi juramento de que mi única motivación se restringía a garantizar la custodia y salvaguarda de esa opulencia en tu propio beneficio…
Le corté la palabra de tajo, empleando una rigidez glacial que desbancaba la menor flexibilidad protocolaria en el búnker:
—Ponle fin a tus justificaciones de baja calaña de una buena vez, Holt. Cesa de estructurar evasivas para disculpar tus desatinos; modular esos argumentos en mi presencia resulta de verdad repulsivo para mis oídos. De haber consolidado tus capacidades la incautación de esos recursos monetarios lunas atrás, ten la certeza de que el destino de esos fondos se habría alineado de forma exclusiva con el propósito de subvencionar una ceremonia nupcial de proporciones inmensamente más fastuosas y espectaculares con el fin de halagar el orgullo de Maris. —Tras sentenciar aquello con total nitidez, giré sobre mis talones con el firme propósito de abandonar las dependencias del búnker a paso veloz.
Mis planes originales contemplaban concentrar mis capacidades analíticas en revisar los lineamientos tácticos del asalto a las murallas una vez más, es verdad; no obstante, ante la inminencia de las operaciones militares reales y constatando que el comandante de mis huestes aliadas permanecía encadenado en medio de tertulias sentimentales y dramas afectivos de la vida civil propios de un bufón, carecía del menor remanente de paciencia para seguir dilapidando el aliento en su presencia.
Debido a ello, coordiné mi salida de las instalaciones. No pasó por mis proyecciones estratégicas toparme de frente con la silueta de Maris en el preciso instante en que mis calzados cruzaron el umbral hacia los exteriores. Se encontraba coordinando sus desplazamientos de forma apresurada en el sector, habiendo adoptado su fisonomía de loba en medio de los páramos de forma hostil.
Al registrar el arribo de mi silueta en las calzadas, procedió a ejecutar la transformación de su fisonomía humana en un abrir y cerrar de ojos. El timbre de su voz brotó adoptando un matiz agudo, estridente y desprovisto de los filtros de la contención:
—¡Laila, ¿bajo qué motivaciones ocultas pretendes justificar tu permanencia en las dependencias al flanco de Holt de forma tan sospechosa?! ¡Tus intenciones se orientan a desplegar dotes de seducción en su contra con el fin de reconquistar sus afectos de forma conyugal, de eso no cabe la menor duda!
Contraje el entrecejo denotando un profundo descontento en mis gestos ante la impertinencia de sus reclamaciones. En esa efímera fracción de segundo, la silueta de Holt cruzó el umbral de las instalaciones de igual forma, arremetiendo en una carrera veloz tras mi estela. Clavé mis ojos gélidos en sus facciones previo a sentenciar en las calzadas:
—¡Asegúrate de coordinar los filtros de seguridad y maniatar las impertinencias de tu compañera de forma inmediata! —Acto seguido, reanudé la marcha desvaneciendo mi presencia del sector a paso firme.
A la espalda de mis movimientos, el eco de los alaridos de Maris continuó quebrando el silencio de la tarde de forma perentoria:
—¡Holt, exijo un desglose detallado respecto a las maniobras que se encontraban ejecutando al amparo de ese búnker de forma tan hermética! ¡Con justa razón mis capacidades se veían privadas de localizar tu paradero entre las filas! ¡De no haber mediado la intervención de una efectividad militar que se dio a la tarea de participarme que tus desplazamientos te habían conducido a las dependencias de Laila, me vería en la completa ignorancia de que se pasaban las jornadas cohabitando en completa soledad en las instalaciones!
Únicamente las capacidades cognitivas de esa hembra lobo contaban con las razones necesarias para otorgarle al control de las andanzas de Holt el trato que se le confiere a una reliquia patrimonial de gran valor en sus días.
Esgrimí una mueca de absoluto desdén de forma elíptica e incrementé la celeridad de mis pasos, ansiando desvincular mis sentidos de sus altercados conyugales de forma definitiva.
Las variables del pavor carcomían mis principios, temiendo que mi fuerza de voluntad experimentara una parálisis total y terminara por privar de la existencia a Maris en medio del campamento antes de tiempo.
…
Al cabo de 5 jornadas consecutivas de preparativos logísticos. Las operaciones militares del asalto definitivo desataron su furia en la región de forma oficial. Los batallones pertenecientes a las escuadras de lobos de guerra acorazados arremetieron en una carrera veloz hacia el frente, asumiendo la comandancia del embate frontal a la vanguardia de las líneas del ejército.

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