Capítulo 219 —¿Ah? ¿Olivia ya llegó? —preguntó Paulina con tono de sorpresa.
Olivia se secó las manos al salir del baño.
—Así es, me estaba arreglando el cabello —dijo con una sonrisa—. Aunque sea una lisiada, me gusta verme bien.
—Cof, cof, cof... —Beto empezó a toser de manera violenta.
—¿Qué pasa, Beto? ¿No tengo derecho a arreglarme? ¿ O crees que, como soy una lisiada, da igual si me veo bien o no? —preguntó Olivia.
—Cof, cof... No, no quise decir eso... —aclaró él.
Olivia se dio cuenta de que, cuando una empezaba a actuar sin filtros, los demás no sabían cómo reaccionar.
—Por cierto, Olivia, le estábamos proponiendo a Adri ir de viaje a la playa, ¿quieres venir con nosotros?— Paulina se apresuró a cambiar de tema.
Olivia miró a Adrián con una sonrisa a medias.
Él se sintió un poco incómodo.
Olivia, por supuesto, sabía el motivo de su incomodidad; después de todo, antes de llegar al restaurante, él le había dicho que la acompañaría a viajar con la abuelita.
—Olivia, ir a la playa todos juntos suena como una buena idea, ¿qué opinas? —Adrián le hizo una seña con los ojos para pedirle que no arruinara el ambiente.
—No iré —aseguró Olivia con una sonrisa—. Soy una lisiada y ni siquiera sé nadar. ¿A qué iría a la playa?
—Olivia... —murmuró Adrián, arrugando la frente en un intento por mantener la paciencia—. Ir a la playa no significa que a fuerzas tengas que nadar.
—¡Claro que sí! —exclamó Olivia, abriendo mucho los ojos—. Si Pau y yo nos cayéramos al agua al mismo tiempo, seguro la salvarías a ella, y como yo no sé nadar, ¡terminaría ahogándome!
Adrián se quedó mudo.
Ahora se daba cuenta de que, si ella misma sacaba a relucir sus defectos para defenderse, los que terminaban acorralados eran los demás.
—Olivia, todos están aquí presentes. Compórtate un poco, ¿sí? —le pidió Adrián, arrugando la frente, con miedo de que dijera cosas aún más extremas.
—Siempre he sido muy considerada —comentó Olivia entre risas—. Pero me di cuenta de que, en cuanto yo actúo con prudencia, los demás pierden la suya. En cambio, si me pongo necia, todos se vuelven muy sensatos. Así que, pensándolo bien, prefiero ser una imprudente.
En ese momento, un mesero tocó a la puerta y Nico se apresuró a decir:
—Bueno, ya, por fin trajeron la comida.
Olivia sintió que se había equivocado de nuevo en el pasado. ¿Por qué se negaba a comer con esa gente? i Lo que debía hacer era ir y disfrutar del banquete sin reservas! Ahora, cada vez que servían un platillo, ella era la primera en servirse; cada vez que llegaba algo nuevo, extendía la mano otra vez, mientras que los demás se quedaban quietos.
—Este plato es para Pau —le susurró Adrián cuando sirvieron unos medallones de atún.
—¿Ah, sí? ¿Yo no puedo comer? —preguntó Olivia, volteando hacia Paulina con una sonrisa—. Pau, ¿este no me lo puedo comer?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...