Capítulo 182 Sí, en ese entonces, ¿quién fue el que usó a su abuelita como excusa y hasta le mencionó el concepto de espacio personal? En ese momento, ni siquiera se le ocurrió pensar en cómo podría soportarlo...
—Otra vez tienes esa sonrisa —comentó Adrián.
Arrugó la frente, y en su mirada se reflejó cierta inquietud— ¿Por qué últimamente siempre sonríes así? Es incómodo.
—¿Y qué tiene de incómodo? —preguntó Olivia con una sonrisa—. ¿Necesitas que te haga un escándalo para que te sientas a gusto?
Adrián guardó silencio. Bajó la mirada y lo pensó un buen rato antes de hablar:
—Dejémoslo así. Te pediré un taxi para que regreses sola, yo iré a dejar a Paulina.
—Ah, bueno. Pero no hace falta que lo pidas, lo haré yo misma —dijo Olivia.
—Olivia... —dijo él, cerrando los ojos como si hubiera Ilegado al límite de su paciencia—. ¡¿Podrías...podrías dejar de hacer tus berrinches?!
Olivia lo miró confundida.
—No entiendo, ¿en qué momento hice un berrinche?
Dijiste que me pedirías un taxi y, por consideración a lo ocupado que estás, te dije que no era necesario y que yo misma lo pediría. ¿A eso le llamas hacer berrinche?
—¿Segura que no te estás haciendo la ofendida? ¿Que no estás siendo sarcástica? ¿Que no estás celosa?— cuestionó Adrián—. Es verdad, en un principio yo debía llevarte a casa, pero el chofer está haciendo guardia en tu casa y Pau ha estado muy inestable emocionalmente con lo de la denuncia. Además, se quedó sin casa y perdió todas sus bolsas y joyas, ¿ cómo crees que se siente? ¿Te vas a molestar porque, en estas circunstancias, la vaya a dejar a un hotel? Olivia, en serio empiezo a dudar si alguna vez me has amado en todos estos años. Si es así, ¿por qué te cuesta tanto tolerar a mi amiga?
Olivia ladeó la cabeza y sonrió.
—No hace falta que lo dudes. No lo he hecho.
Adrián la miró con clara confusión.
—¿No qué?
—Nunca te he amado —pronunció Olivia, vocalizando cada sílaba con claridad.


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