Capítulo 316 Adrián ya había llegado al hospital. Estacionó el auto y entró al edificio de hospitalización con un recipiente de caldo.
Sin embargo, apenas llegó al vestíbulo de los elevadores, antes de que pudiera siquiera presionar el botón, varios sujetos corpulentos vestidos con camisetas negras lo rodearon.
—¿Quiénes son ustedes? —Adrián se puso en guardia.
—Señor Vargas —lo llamó uno de los guardaespaldas, directo y sin amabilidad.
—¿Quiénes son? —Se preguntó cómo lo conocían—.¿ Qué quieren?
—Señor Vargas, le pedimos que se retire. No puede pasar.
—¿Ustedes? ¿Con qué derecho me impiden entrar? — Adrián se enfureció—. ¡Esto es a plena luz del día! ¿Se creen por encima de la ley?
—Disculpe, señor Vargas, hasta el momento no hemos hecho nada. Impedirle el paso para no molestar al paciente es voluntad de los familiares.
—¿Familiares? ¿Ese desgraciado? ¿Quién se cree?¿ Con qué derecho? —Adrián se ponía iracundo con solo pensar en el tipo que a cada paso le bloqueaba el acceso a Olivia.
—Señor Vargas, le sugerimos que mida sus palabras.
Hasta ahora no hemos sido descorteses en lo más mínimo; en cambio, usted ya recurrió a insultos. La falta de educación tiene consecuencias, señor Vargas. —Los guardaespaldas eran impecablemente corteses, pero los músculos tensos de sus brazos dejaban claro que estaban listos para actuar.
—¿Qué? ¿Piensan golpearme? ¡Vivimos en un Estado de derecho! —Adrián veía cómo el cerco a su alrededor se estrechaba y los músculos de esos brazos se marcaban cada vez más. No era que tuviera miedo; no podía creer que esos tipos se atrevieran a hacer lo que quisieran a plena luz del día.
El líder de los guardaespaldas respondió:
—No, señor, somos personas educadas y con modales. Muy razonables. Jamás golpearíamos a alguien a plena luz del día. —"Somos guardaespaldas con modales y educación; si hay que golpear a alguien, se le pone un costal en la cabeza y se hace en algún lugar discreto", pensó.
Aquel muro humano de sujetos con una estatura promedio de un metro noventa, a quienes Santiago les había ordenado pasar desapercibidos sin que les fuera posible, bastó para demostrar que Adrián no lograría abrirse paso por más que lo intentara.
Después, vio el mensaje.
Ella no entendía bien a qué se refería con que "no lo dejaban subir", pero tampoco tenía intención de averiguarlo. Respondió:
"La abuela ya comió. No es necesario".
Enseguida llegó otro mensaje de Adrián.
"Olivia, lo que hay entre nosotros, ¿tiene que involucrar a la abuelita? Sin importar lo demás, ella siempre fue buena conmigo. ¿No puedo al menos ser atento con ella? Aunque fuéramos simples conocidos, si alguien está enfermo y hospitalizado, lo normal es ir a visitarlo, ¿no?" Olivia lo leyó y respondió sin vacilar:
"Porque ya ni siquiera somos conocidos. Que te trate como un extraño es lo máximo que voy a concederte.
Mercedes tampoco quiere verte. No vuelvas al hospital. Cuando le den el alta, arreglaremos los trámites de divorcio".

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...