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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 366

Adrián: "¡Manda la ubicación!"

Rodrigo: "¡Ven a buscarme si te atreves!"

*** Un ciclo interminable. Olivia podía imaginarse a Adrián del otro lado de la pantalla, furioso y echando chispas, pero ¿no era absurdo? Al volver a leer los mensajes que le había mandado, le pareció todavía más ridículo.

"¿Esta noche de verdad están de fiesta?"

"¿Tan contenta estás con el divorcio? ¿Llevabas mucho esperando este día?"

También le había enviado fotos.

"Mira lo feliz que te ves. ¿Alguna vez sonreíste así

cuando estabas conmigo?"

"Con razón tanta prisa por divorciarte, ahora veo que lo tenías planeado desde hace mucho".

"Es por el tal Julián. ¿Desde cuándo están juntos?"

"¿Desde la primera vez que me pediste el divorcio? ¿O desde que te mandó flores?"

Olivia pensó que era un total disparate. ¿Con qué

derecho le reclamaba? Y lo de las flores, ni siquiera lo recordaba.

"Somos amigos, nada más". Le contestó eso, solo para evitarle problemas innecesarios a Julián.

Y entonces, como si hubiera activado algún mecanismo, los mensajes de Adrián empezaron a llover uno tras otro.

"¿Amigos? Olivia, eres una mujer casada, con hogar y esposo. ¿Un simple amigo te manda flores?"

"¿Un simple amigo te lleva de gira al extranjerо?"

"¿Un simple amigo se toma la molestia de buscarte un médico para tu pierna?"

"¿Un simple amigo te acompaña todos los días en tu rehabilitación?"

Olivia leyó todo aquello sin poder contener la risa y le respondió a toda velocidad: "Sí, ¿por qué será que un simple amigo hizo todo eso por mí? ¿Será porque no tenía marido?"

medicamentos; solo le sugirió algunas formas de nutrición adecuadas para su estado actual y le indicó

que debía retomar el ejercicio de manera gradual.

Mercedes escuchó todo con una sonrisa y les dijo a Olivia y a Santiago:

—Ya les dije que estoy bien, ustedes dos se preocupan de más.

¿Cómo no iban a preocuparse? Mercedes era la persona más importante en la vida de Olivia. De niña, fue su abuela quien la cuidó; ahora que había crecido, le tocaba a ella cuidarla y acompañarla en sus siguientes años. ¿Cómo iba a permitir que algo le pasara?

Después, el doctor Fuentes revisó la pierna de Olivia.

Reconoció el avance del último mes, pero era mínimo, casi insignificante. A ese ritmo, no había manera de saber cuál sería el resultado final.

Al escuchar eso, la expresión de Santiago y de Mercedes se entristeció.

En cambio, Olivia se lo tomó con calma.

—¡No pasa nada! Ya me acostumbré, no afecta mi vida diaria. Además, la vida no se reduce a bailar; puedo hacer muchas otras cosas

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