Adrián se limitó a decir "está bien", dio media vuelta y regresó a su oficina.
Paulina lo siguió unos pasos, pero lo único que escuchó fue el estruendo rotundo de la puerta al cerrarse. Se quedó afuera, sin poder entrar.
Permaneció un largo rato frente a la puerta sin lograr reaccionar: ¿este era Adrián? ¿El mismo hombre que al principio, cuando ella regresó, le cumplía cada capricho? Las lágrimas estaban a punto de brotarle y él ni siquiera se dio cuenta. ¿En serio era Adrián?
Su mirada ya no se detenía en ella.
De pie frente a la oficina, se rio con desesperanza: los hombres, siempre persiguiendo lo que no pueden tener.
*** Cuando Beto llegó a su casa, lo primero que vio fueron dos maletas junto a la entrada.
Asumió que Renata acababa de volver y no había guardado las cosas, así que al entrar llamó a su hijo:
—¿Lucas?
Él salió despacio, arrastrando una pequeña maleta infantil, junto a Renata. Ella llevaba al niño de la mano y cargaba un bolso grande de lona al hombro.
—¿Acaban de llegar o van a salir? —Beto sintió que algo no cuadraba.
—A salir —dijo Renata con voz neutra.
—¿A dónde? —Beto supuso que iban de viaje—. Está
bien que salgan a despejarse, pero no tengo tiempo para acompañarlos.
Renata lo miró con indiferencia.
—No hace falta.
—Bueno, vayan ustedes solos. —Beto estaba de lo más satisfecho. Esa era la esposa que él había moldeado a su antojo. Adrián y Nico eran un par de cobardes: a uno lo divorció la mujer, al otro lo.
abofetearon frente a todos. Patéticos.
Pero Renata lo miró fijamente, con un hermetismo que él no le conocía.
—Lo que quiero decir es que ya no va a hacer falta.
Nunca más.
—¿Qué? —Beto no entendió—. ¿De qué estás hablando?
—Estoy diciendo que quiero el divorcio.
Beto se quedó en blanco un instante y luego rio con desprecio.
—El divorcio no es negociable. Si aceptas firmarlo por mutuo acuerdo, nos ahorramos muchos problemas. Si no quieres, presento la demanda directamente.
Beto la miró con una sonrisa cínica.
—En vez de aprender cosas buenas, aprendes a divorciarte. ¿Crees que con amenazarme con el divorcio me vas a doblegar? Renata, ¿en serio crees que soy tan fácil de manipular? Te digo una cosa:
cuando me enteré de que murió tu mamá, hasta me daba lástima y pensaba compensarte. Pero si vas a ponerte así, entonces te aviso: el divorcio te lo doy, pero no te voy a dar ni un centavo.
Eso era exactamente lo que Renata esperaba.
No dijo nada. Tomó a Lucas de la mano y caminó
hacia la puerta.
—¡Renata!
Cuando llegó a la entrada, Beto le gritó desde atrás:
—¡Si cruzas esa puerta, no vas a poder volver! i Piénsalo bien, no te vayas a arrepentir!
Renata no se detuvo ni un segundo. Abrió la puerta, dejó que su hijo saliera primero y ella empujó las dos maletas. No volteó atrás.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
He leído hasta el capítulo 516. Vamos por partes: La historia está muy bien: representa una situación complicada donde, aunque no hubo daño físico si lo hubo emocional. Los personajes ofrecen un buen arco y la narrativa, aunque con muchas deficiencias, es buena. Sin embargo, desde hace varios capítulos (desde que Adrian comenzó un viacruxis para recuperar a Olicia y ella comenzó su relación con Julián), los personajes están perdidiendo fondo. Es decir, en vez de evolucionar, ahora son bipolares. Cambiando su personalidad sin un puente: Adrian ahora es sumiso, nadie que tuviera ese grado de control que él ostenta podía soltarlo con fácilidad. Ni siquiera por el hecho de haberlo perdido todo. Eso solo alimenta las ganas de volver a obtener todo. Julian, el héroe y salvador, el compasivo y empático ahora es la versión masculina de Paulina: manipulador, narcisista y celoso. Eso no es evolución, eso es bipolaridad y le resta mucho a la trama. Si con la deficiencia narrativa que ya arrastra, donde no hay cámara que fluya con naturalidad; donde las escenas y los "reencuentros" suenan forzados. Donde el subtexto se pierde y comienzan las incoherencia. Le agregamos este cambio drástico de los personajes, la mento decir que el todo se vuelve, además de monótono (continúamente se repite los 5 años de matrimonio), imposible de leer. Pierde el enfoque (ahora resulta que todo girará alrededor de una piedra? Alrededor del hecho de que luego descubrirán que Leonardo fue otra víctima de Paulina? Alrededor de que Adrian siempre estuvo enamorado de Olivia?), pierde la belleza narrativa y la cruel realidad que se manejó en los primero capítulos. Pierde el contexto y la subtrama. Pierde, en resumen, todo. Parecía una buena historia, pero llegados a este punto, la verdad aburre. Es como si la autora hubiera solo deseado alargar todo sin una coherencia, introduciendo nuevos personajes y elementos que compiten con los primeros capítulos. En resumen, o bien edita y deja que las cosas sigan fluyendo con naturalidad, sin forzarlas, sin querer que los reencuentros entre Adrian y Oliva sigan sucediéndose de esa forma antinatural. Sin cambiar la personalidad de Julian e incluso borrando a los otros personajes (Paulina) y otorgándoles un "final" decente, por así decirlo. O bien, divide la novela y saca dos títulos diferentes. Pero esta amalgama que hizo realmente le resta mucho a lo que ya llevaba en los capítulos anteriores. Es una lástima....
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...