No salió, pero al poco rato sonó su celular. Era Beto.
—¿Bueno? —Imaginó que a esa hora Beto lo buscaba para invitarlo a salir, así que pensó rechazarlo.
Ja, hasta él mismo lo reconocía: no lo podía creer. ¿
Quién era el que se la pasaba en la calle con todo tipo de amigos, buscando cualquier excusa para no volver a casa?
Pero Beto lo llamaba para que fuera a consolar a Paulina.
—¿Qué le hiciste a Pau para que esté llorando así?—
preguntó Beto, desconcertado. De fondo, apenas audible, se oía a Paulina sollozando.
Lo pensó un momento: al parecer lo único que había hecho era no aceptar comprarle una casa. Se rio con incredulidad y colgó.
Eso de que "solo le importaba estar con él, que con tener un lugar en su corazón bastaba", nunca se lo creyó. Lo que pasaba era que en aquel entonces él estaba dispuesto a consentirla, nada más.
Cinco años atrás, la partida de Paulina coincidió con el momento más crítico para la empresa de él, Beto y Nico. Años de esfuerzo a punto de irse a la basura.
Ella decidió irse y le pidió terminar. No era ningún ingenuo; por supuesto que sabía cuáles eran las razones, pero su amor propio no le permitía amarrar a alguien a una vida de carencias a su lado. Después se enteró de que ella se había ido al extranjero acompañada de un heredero de familia acaudalada.
Todo eso lo sabía.
La depresión de aquella época fue mitad por la ruptura, mitad por el fracaso en los negocios, a partes iguales. Se emborrachaba seguido, pero no siempre por autocompasión; la mayoría de las veces era para acompañar clientes, convencer a inversionistas, por estar rogándole a medio mundo. Sin embargo, la noche en que Olivia lo rescató, sí estaba desolado, porque después de golpear puerta tras puerta y recibir rechazo tras rechazo, se le había agotado la confianza y estaba a punto de rendirse.
Igual que con el departamento que decoró al casarse:
lo diseñó siguiendo el sueño de Paulina. En aquel entonces la empresa apenas empezaba a repuntar, tenía algo de capital, pero no tanto, y el departamento lo compró con crédito. Pero lo que pensaba era: "¿
Ves? La decoración que te gustaba, la contraseña que tú elegiste, se lo di todo a otra mujer. Tengo para eso y más".
Así que cuando Paulina volvió cinco años después, él, arrastrando ese rencor, disfrutó de su devoción con una satisfacción infantil. La que lo abandonó, ahora se desvivía por complacerlo, y con ello, ese rencor se aliviaba.
Pero después, la balanza en su interior se desajustó.
Tal como dijo Celeste, se dejó llevar de la manera más ruin: disfrutando de dos afectos a la vez, perdido en esa ambigüedad. Disfrutaba la admiración de Paulina, y como venganza volcaba en ella todo el cariño y la indulgencia, como si con eso pudiera demostrarle a su yo fracasado de aquel entonces: "Lo logré, puedo con todo".

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
He leído hasta el capítulo 516. Vamos por partes: La historia está muy bien: representa una situación complicada donde, aunque no hubo daño físico si lo hubo emocional. Los personajes ofrecen un buen arco y la narrativa, aunque con muchas deficiencias, es buena. Sin embargo, desde hace varios capítulos (desde que Adrian comenzó un viacruxis para recuperar a Olicia y ella comenzó su relación con Julián), los personajes están perdidiendo fondo. Es decir, en vez de evolucionar, ahora son bipolares. Cambiando su personalidad sin un puente: Adrian ahora es sumiso, nadie que tuviera ese grado de control que él ostenta podía soltarlo con fácilidad. Ni siquiera por el hecho de haberlo perdido todo. Eso solo alimenta las ganas de volver a obtener todo. Julian, el héroe y salvador, el compasivo y empático ahora es la versión masculina de Paulina: manipulador, narcisista y celoso. Eso no es evolución, eso es bipolaridad y le resta mucho a la trama. Si con la deficiencia narrativa que ya arrastra, donde no hay cámara que fluya con naturalidad; donde las escenas y los "reencuentros" suenan forzados. Donde el subtexto se pierde y comienzan las incoherencia. Le agregamos este cambio drástico de los personajes, la mento decir que el todo se vuelve, además de monótono (continúamente se repite los 5 años de matrimonio), imposible de leer. Pierde el enfoque (ahora resulta que todo girará alrededor de una piedra? Alrededor del hecho de que luego descubrirán que Leonardo fue otra víctima de Paulina? Alrededor de que Adrian siempre estuvo enamorado de Olivia?), pierde la belleza narrativa y la cruel realidad que se manejó en los primero capítulos. Pierde el contexto y la subtrama. Pierde, en resumen, todo. Parecía una buena historia, pero llegados a este punto, la verdad aburre. Es como si la autora hubiera solo deseado alargar todo sin una coherencia, introduciendo nuevos personajes y elementos que compiten con los primeros capítulos. En resumen, o bien edita y deja que las cosas sigan fluyendo con naturalidad, sin forzarlas, sin querer que los reencuentros entre Adrian y Oliva sigan sucediéndose de esa forma antinatural. Sin cambiar la personalidad de Julian e incluso borrando a los otros personajes (Paulina) y otorgándoles un "final" decente, por así decirlo. O bien, divide la novela y saca dos títulos diferentes. Pero esta amalgama que hizo realmente le resta mucho a lo que ya llevaba en los capítulos anteriores. Es una lástima....
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...