Un problema sin solución.
Nico sorbió por la nariz.
—Por suerte... por suerte cuando Beto me pidió que firmara en tu lugar para liquidar los pagos de las empresas subcontratistas, no acepté, si no...
Al pensarlo se puso aún más triste. Volvió a la misma pregunta de siempre:
—¿Por qué? ¿Por qué tenía que armar esas empresas fantasmas para robarle dinero a la compañía? ¡Lo de la compañía es de todos!
Adrián soltó un suspiro, luchando por mantener la calma antes de hablar:
—Mejor regresa a tu casa y descansa un poco.
Déjame ordenar los asuntos de la empresa.
Nico lo miró. Sabía la presión que cargaba en ese momento. Sorbió por la nariz.
—Yo también voy a volver al trabajo... Adrián... —Se le enrojecieron los ojos.
Adrián iba a decir algo para consolarlo, pero Nico se le adelantó.
—Pase lo que pase, me tienes a mí. De lo que juramos, al menos yo no voy a cambiar.
Adrián se conmovió; dejó de teclear un segundo, levantó la vista hacia Nico y le dedicó una sonrisa Ilena de afecto antes de volver a sus asuntos.
Nico se fue, pero no a su casa. Se quedó trabajando en la empresa a toda máquina y no volvió hasta el final del día.
Celeste notó que algo estaba mal y lo persiguió con preguntas. Él no quería contarle porque ella estaba embarazada y no quería preocuparla, pero Celeste insistió tanto que ya estaba a punto de explotar, así
que terminó relatando todo tal como pasó.
Al escuchar lo que Beto había hecho, Celeste apenas suspiró. Siempre supo que Beto no era de fiar, los únicos ingenuos que le creyeron fueron Adrián y Nico.
Desde que Olivia notó que Rosa se comportaba raro, se sentó a hablar con ella. Rosa no era una malagradecida: le repitió palabra por palabra todo lo que Paulina le había dicho.
En realidad, Rosa ya estaba tramitando el cambio de escuela de Mía. Antes, Adrián le había conseguido un lugar en un colegio privado, pero ella sentía que ese no era su mundo. Ahora que por fin tenía toda la documentación en regla, Mía podía entrar a una escuela pública.
Pero, de algún modo, Paulina se enteró.
Olivia le dijo que no tuviera miedo. Como todavía estaban en vacaciones de verano, le pidió que llevara a Mía a la residencia para que se quedara con ella en su cuarto. Hacer las compras era la única razón por la que Rosa salía, así que Olivia le dio una grabadora de voz y le indicó que, si se encontraba de nuevo con esa loca de Paulina, grabara todo.
Y efectivamente, la grabó.
El paquete de medicamentos quedaría como evidencia y se entregaría a la policía junto con la grabación. Olivia, Mercedes y Mía nunca fueron envenenadas. Lo que pasó fue que Mercedes, con el estómago aún enfermo por los maltratos que sufrió
antes, comió algo en mal estado esos días y se puso muy mal, por lo que tuvieron que hospitalizarla.
La noticia en internet fue, desde el principio, un engaño.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
He leído hasta el capítulo 516. Vamos por partes: La historia está muy bien: representa una situación complicada donde, aunque no hubo daño físico si lo hubo emocional. Los personajes ofrecen un buen arco y la narrativa, aunque con muchas deficiencias, es buena. Sin embargo, desde hace varios capítulos (desde que Adrian comenzó un viacruxis para recuperar a Olicia y ella comenzó su relación con Julián), los personajes están perdidiendo fondo. Es decir, en vez de evolucionar, ahora son bipolares. Cambiando su personalidad sin un puente: Adrian ahora es sumiso, nadie que tuviera ese grado de control que él ostenta podía soltarlo con fácilidad. Ni siquiera por el hecho de haberlo perdido todo. Eso solo alimenta las ganas de volver a obtener todo. Julian, el héroe y salvador, el compasivo y empático ahora es la versión masculina de Paulina: manipulador, narcisista y celoso. Eso no es evolución, eso es bipolaridad y le resta mucho a la trama. Si con la deficiencia narrativa que ya arrastra, donde no hay cámara que fluya con naturalidad; donde las escenas y los "reencuentros" suenan forzados. Donde el subtexto se pierde y comienzan las incoherencia. Le agregamos este cambio drástico de los personajes, la mento decir que el todo se vuelve, además de monótono (continúamente se repite los 5 años de matrimonio), imposible de leer. Pierde el enfoque (ahora resulta que todo girará alrededor de una piedra? Alrededor del hecho de que luego descubrirán que Leonardo fue otra víctima de Paulina? Alrededor de que Adrian siempre estuvo enamorado de Olivia?), pierde la belleza narrativa y la cruel realidad que se manejó en los primero capítulos. Pierde el contexto y la subtrama. Pierde, en resumen, todo. Parecía una buena historia, pero llegados a este punto, la verdad aburre. Es como si la autora hubiera solo deseado alargar todo sin una coherencia, introduciendo nuevos personajes y elementos que compiten con los primeros capítulos. En resumen, o bien edita y deja que las cosas sigan fluyendo con naturalidad, sin forzarlas, sin querer que los reencuentros entre Adrian y Oliva sigan sucediéndose de esa forma antinatural. Sin cambiar la personalidad de Julian e incluso borrando a los otros personajes (Paulina) y otorgándoles un "final" decente, por así decirlo. O bien, divide la novela y saca dos títulos diferentes. Pero esta amalgama que hizo realmente le resta mucho a lo que ya llevaba en los capítulos anteriores. Es una lástima....
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...