Cuando Julián llegó, traía un ramo enorme de flores; lo había llevado consigo desde la capital hasta Altabrisa.
“¿No había flores en Altabrisa?”, se preguntó ella.
Le extendió el ramo y dijo:
—Quiero que cada día que me veas esté lleno de flores, que lo primero que veas te ponga de buen humor.
Ese pequeño nudo que Olivia tenía en el pecho se aflojó al ver el detalle floral.
Si había amor de por medio, aunque tuvieran esas pequeñas fricciones, podían superarse, ¿no?
El resto del tiempo, en Altabrisa no se separaron ni un instante. Cuando llegó la visa, fueron a recorrer los alrededores antes de partir y, a principios de agosto, dejaron Altabrisa y volvieron una vez más a Inglaterra.
Esos días de convivencia y de momentos dulces hicieron que Olivia creyera que los malentendidos entre ellos no eran realmente problema; seguro que ambos podrían ceder o cambiar por el bien de los dos.
Al llegar a Inglaterra se entregaron en cuerpo y alma a los ensayos para preparar el inminente Festival Internacional de las Artes.
En cuanto al pie de Olivia, durante esa temporada en Altabrisa, salvo los días que salió a la ceremonia en la iglesia, no interrumpió la rehabilitación; al volver, siguió asistiendo puntual a la clínica.
El doctor Salas le dijo que ese mes había avanzado muchísimo, que el pie lesionado tenía cada vez más fuerza y que la diferencia con la otra pierna ya era mínima.
A Olivia se le iluminó la cara y le preguntó:
—¿Entonces es posible? ¿Podré volver a los escenarios?
Al decirlo, se imaginaba ejecutando cada paso con la precisión de antes. No le servía de nada regresar si solo podía moverse a medias.
El doctor respondió:
—En teoría, sí. En la práctica… será muy difícil y duro.
La distancia entre la casa y la universidad era corta; a veces volvían caminando, y cuando Olivia estaba demasiado cansada del ensayo, Julián la cargaba a cuestas hasta la casa. En esos días, lo único que veía al levantar la mirada era un cielo lleno de estrellas.
Era hermoso, la llenaba de esperanza.
Una noche, más o menos a la misma hora, cuando Olivia terminaba el ensayo, Julián le dijo que estaba a punto de llegar; ella cerró con llave el estudio y salió a la entrada de la universidad para encontrarse con él.
Lo que no esperaba era cruzarse con Adrián en la puerta. Él también había vuelto.
Ese día había escuchado a las enfermeras de la clínica decir que el dueño de La Casita de Galletas estaba de vuelta y que ya había abierto, pero ya no mandaban pedidos al Centro Herbal. No escondían su descontento por esa decisión, pero como les gustaba la repostería, no había más remedio.
A Olivia se le tensó el cuerpo; lo primero que hizo fue mirar alrededor para ver si Julián había llegado. Por suerte, no se le veía por ningún lado.
—¿Qué haces aquí? ¿Puedes dejar de buscarme? —Olivia lo increpó sin el menor reparo.
Solo ver a Adrián la sacaba de quicio.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
Quero saber si se divorcian ya he leído mucho y no veo que se divorcien el no la deja ser feliz pero si está con la otra y saber si el imbécil de Adrian si se da cuenta de quién su preciosa Pau...
Julián no me gusta para Olivia aunque me parece contradictoria la actitud de Olivia juzgaba todo lo que Adrian hacia pero justifica las actitudes controladoras de Julian el quiere borrar todo su pasado como si no existiera ya da cringe leer, ella lo justifica todo el tiempo y permite todo eso aparte es muy extraño que se encuentre con Adrian en todos lados...
Las críticas que he leído me parecen bastante generosas. Llegué hasta el capítulo 350 de una novela que supera los 600 y, para ese punto, ya me resultaba innecesario el rumbo que había tomado. Al principio tiene una narrativa interesante y buen ritmo, pero en lugar de profundizar en los personajes y desarrollar con mayor riqueza la línea narrativa inicial, la historia opta por prolongarse innecesariamente. Se acumulan giros cada vez más irracionales, coincidencias poco creíbles y conflictos que parecen creados únicamente para alargar la trama. En lugar de mantener el interés, termina aburriendo. Además, los personajes van perdiendo sustancia. Los diálogos y las situaciones se repiten, los conflictos se reciclan y sus decisiones dejan de resultar naturales. Los giros pueden ser inesperados, pero necesitan cierta coherencia para resultar creíbles; cuando esta se pierde, dejan de sorprender. Creo que Mi Desamor Ideal habría funcionado mucho mejor con una trama más corta, mejor desarrollada y centrada en profundizar a sus personajes. El inicio promete, pero la extensión termina jugando en su contra. Para el capítulo 350 ya había perdido completamente el interés y la dejé por aburrimiento....
Mesma história que "5 anos de um casamento vazio" Isaac,Lorena e Aurora!...
He leído hasta el capítulo 516. Vamos por partes: La historia está muy bien: representa una situación complicada donde, aunque no hubo daño físico si lo hubo emocional. Los personajes ofrecen un buen arco y la narrativa, aunque con muchas deficiencias, es buena. Sin embargo, desde hace varios capítulos (desde que Adrian comenzó un viacruxis para recuperar a Olicia y ella comenzó su relación con Julián), los personajes están perdidiendo fondo. Es decir, en vez de evolucionar, ahora son bipolares. Cambiando su personalidad sin un puente: Adrian ahora es sumiso, nadie que tuviera ese grado de control que él ostenta podía soltarlo con fácilidad. Ni siquiera por el hecho de haberlo perdido todo. Eso solo alimenta las ganas de volver a obtener todo. Julian, el héroe y salvador, el compasivo y empático ahora es la versión masculina de Paulina: manipulador, narcisista y celoso. Eso no es evolución, eso es bipolaridad y le resta mucho a la trama. Si con la deficiencia narrativa que ya arrastra, donde no hay cámara que fluya con naturalidad; donde las escenas y los "reencuentros" suenan forzados. Donde el subtexto se pierde y comienzan las incoherencia. Le agregamos este cambio drástico de los personajes, la mento decir que el todo se vuelve, además de monótono (continúamente se repite los 5 años de matrimonio), imposible de leer. Pierde el enfoque (ahora resulta que todo girará alrededor de una piedra? Alrededor del hecho de que luego descubrirán que Leonardo fue otra víctima de Paulina? Alrededor de que Adrian siempre estuvo enamorado de Olivia?), pierde la belleza narrativa y la cruel realidad que se manejó en los primero capítulos. Pierde el contexto y la subtrama. Pierde, en resumen, todo. Parecía una buena historia, pero llegados a este punto, la verdad aburre. Es como si la autora hubiera solo deseado alargar todo sin una coherencia, introduciendo nuevos personajes y elementos que compiten con los primeros capítulos. En resumen, o bien edita y deja que las cosas sigan fluyendo con naturalidad, sin forzarlas, sin querer que los reencuentros entre Adrian y Oliva sigan sucediéndose de esa forma antinatural. Sin cambiar la personalidad de Julian e incluso borrando a los otros personajes (Paulina) y otorgándoles un "final" decente, por así decirlo. O bien, divide la novela y saca dos títulos diferentes. Pero esta amalgama que hizo realmente le resta mucho a lo que ya llevaba en los capítulos anteriores. Es una lástima....
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...