Capítulo 566 Tomó una rebanada de pan de centeno, la mojó en el caldo del estofado y le dio un mordisco. Seguía estando muy duro, con bastante consistencia, y la parte que no se había empapado de caldo era capaz de pincharle el interior de la bocа.
Se imaginó a Leonardo comiendo este mismo pan.
No sabía si era por el efecto del alcohol, pero, con la cabeza dándole vueltas, la imagen de aquel muchacho se le fue dibujando con nitidez en la mente.
Empezó a recordarlo. Daba la impresión de que, cualquier bocado que comiera, siempre lo hacía con gusto.
¿Fue aquella vez?
Había estado practicando hasta tarde, y cuando llegó al comedor casi todas las bandejas estaban vacías.
Junto a la ventanilla solo estaba él sirviéndose.
Antes nunca le había prestado mucha atención, pero esa vez, al mirarlo de pasada, se dio cuenta de que tenía buen apetito: una bandeja del doble del tamaño de la suya, llena hasta el tope de arroz blanco. En el mostrador solo quedaban dos cazuelas con restos de comida, apenas para una cucharada de col y un poco de carne salteada, y él se disponía a llevárselo todo.
Cuando ella llegó, él se sirvió únicamente media ración de col y se dispuso a irse.
Olivia supuso que le había dejado la carne y el resto de la col a ella.
Entonces lo llamó:
-¿Compartimos la carne?
Le dio pena ajena. Con semejante montaña de arroz, ¿ cómo se la iba a pasar con apenas media cucharada de col?
Él se dio vuelta de golpe y le dijo con misterio:
-Tengo un manjar exquisito. ¿Te animas a venir a comer conmigo?
-¿Eh?-Olivia parpadeó, desconcertada por su expresión. ¿Qué manjar? ¿Y por qué quería que fuera con él?
Al final lo siguió, más que nada porque se sentía culpable de haberse quedado con la carne. Pensó que, si resultaba ser una mentira, ella compensaría el engaño dándole la mitad de su porción.
Resultó que, esa misma tarde, él la llevó a un bosquecillo dentro de la escuela, donde se pasaron un buen rato escarbando la tierra para sacar escamoles.
Cuando le amontonó un puñado de escamoles enfrente, a ella se le revolvió el estómago.
-Tú... mejor cómete la carne, ¿sí? -pidió ella, pálida, mientras le acercaba su plato.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...