Capítulo 624 Por un momento, Adrián no supo qué cara poner, incómodo y sin saber cómo salir del paso. Al final, la vergüenza se le convirtió en rabia.
—Lo que pasa entre Olivia y yo es asunto nuestro, y ya veremos qué hacemos. ¿A ti qué te importa?
—No. —Leonardo lo enfrentó de igual a igual—. Es asunto de Olivia, y no tiene nada que ver ni contigo ni conmigo. Baila muy bien y, con todos los premios que ha ganado en danza clásica, debería aspirar a la mejor escuela y a la mejor carrera en ese campo. ¡Nadie tiene derecho a impedírselo!
—¿Cuándo le impedí ir a una escuela mejor? —Adrián, cosa rara en él, levantó la voz hasta casi gritar.
—¡Si la haces escoger Programación, va a tener menos opciones de escuela y de carrera! —Leonardo también alzó la voz.
Adrián jadeaba por la furia. Tardó en calmarse. Bajó la voz y le dijo a Olivia:
—Olivia, escojas Comunicación y Diseño o Programación, es tu decisión. No dejes que un desconocido te manipule.
Leonardo rio.
—¿Soy un desconocido?
Adrián, con una cara de "no me dan ganas ni de contestarte", se fue a paso rápido.
Olivia presenció de principio a fin la discusión que se había armado por ella y pensó que los dos estaban actuando muy raro.
El Leonardo de la preparatoria no era tan cercano a ella; al menos, no lo suficiente como para meterse en su elección de carrera técnica.
Y el Adrián de entonces nunca había mencionado que quería que escogiera Programación. Más bien, le daba igual lo que ella escogiera.
¿Qué estaban haciendo ahora los dos? Por eso, Olivia supuso que seguía soñando. Si no fuera un sueño, algo así jamás pasaría. Después de lograr que Adrián se fuera, Leonardo caminó despacio junto a ella, al ritmo de sus pasos.
Parecía de buen humor.
—Por cierto, Olivia, mis papás me acaban de dar dinero para mis gastos. Para agradecerte que me invitaras a cenar la otra vez, ¿qué tal si ahora te invito algo?
Olivia, distraída, puso los ojos en blanco.

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