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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 427

—¿No estarás exagerando? Adri es el que más valora la hermandad entre nosotros. Él mismo dijo que no tenía familia y que nosotros éramos lo más cercano que tenía. ¡No puede estar sospechando de ti!

—¡Tú lo dijiste: eso fue antes! —respondió Beto—.i Inútil! Enciende la videollamada, apunta la cámara a su celular y déjame ver.

Paulina le devolvió el insulto, pero aun así encendió la videollamada para que pudiera ver.

Buscaron en todas las aplicaciones y carpetas cualquier cosa relacionada con él. No encontraron nada. El correo fue revisado varias veces; Beto llegó a ver incluso algunos correos comerciales de Adrián, pero tampoco había nada que lo involucrara.

—No puede ser... ¿En serio Adri no sospecha nada? —

murmuró para sí mismo, hasta que recordó algo—.i Revisa su correo, fíjate si hay otra cuenta vinculada!

Paulina hizo lo que le indicó. Abrió la aplicación y descubrió que, en efecto, había otra cuenta: adrv@xxx.

—¡Esa es! ¡Entra a esa! —gritó Beto.

Paulina lo intentó.

—No puedo, tiene contraseña secundaria.

—¡Eso solo confirma que hay algo ahí! —exclamó Beto, casi eufórico—. Prueba contraseñas.

Comenzó entonces otra ronda de intentos, pero ninguna funcionaba: el cumpleaños de Olivia, combinaciones del cumpleaños de Olivia con el de Adrián...

Paulina probó hasta quedarse sin ideas.

—¡No funciona, Beto! La contraseña del correo es diferente, es una combinación de números, letras y símbolos. Puedes intentar hasta el fin de los tiempos y no la vas a adivinar.

—¡Espera! Déjame pensar... —Tras un breve silencio, Beto dijo—: ¡Prueba esta!

Le dictó una combinación de letras, números y símbolos.

Y funcionó.

—¿Qué clase de combinación mágica es esa? ¡Entró! —

exclamó Paulina.

—¡Es la contraseña de su cuenta de videojuegos de cuando íbamos a la escuela! Deja de perder el tiempo y revisa. —Beto la apuró.

Paulina encontró un correo de hacía una semana con el asunto: "Algunos asuntos del director Bravo".

—Adri...

Él no dijo nada. Solo la miró.

—Adri... —Paulina se esforzó por sonreír—. El mesero encontró tu celular y me lo trajo. Estaba revisando si era el tuyo...

—Dámelo —dijo Adrián, extendiendo la mano.

—¿Qu... qué? —Paulina se hizo la desentendida.

—¡Mi celular!

—Pero si no es nada... —Paulina sonreía con los músculos de la cara temblándole.

—¡Es mi celular! ¿Y me dices que no es nada? —Adrián se lo intentó arrebatar en un movimiento rápido.

A pesar de la diferencia de fuerzas, Paulina no quería soltarlo. Forcejearon un momento, y cuando el celular por fin quedó en manos de Adrián, Paulina se llevó las manos al vientre.

—Adri... Adri, me duele el estómago...

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