Capítulo 634 Pero la abuela no se detuvo después de aquel azadonazo. Siguió arremetiendo contra Ernesto, que volvió a salir a rastras, muerto de miedo y llorando a gritos como un niño.
Al verlo, Eugenia se olvidó hasta del dolor y huyó con Ernesto. La abuela, apoyada en el azadón a la entrada del jardín, les gritó mientras huían:
-De hoy en adelante, si ustedes dos, animales, se atreven a volver a meterse con Oli, yo misma me encargo de ustedes, malparidos.
Olivia, preocupada de que a su abuela le pasara algo, ya había salido tras ella. Al escuchar esas palabras, aunque fuera en un sueño, sintió una calidez inconfundible.
Corrió hacia ella, la abrazó por detrás y apoyó la cabeza en su hombro.
-Abuelita, ya se fueron.
La abuela se volvió, soltó el azadón y abrazó a Olivia con lágrimas en los ojos.
-Oli, no supe educar bien a tu papá. Es mi culpa.
Olivia negó.
-No, abuelita.
La abuela no tenía la culpa. Si los dos eran sus hijos, ¿ por qué Lorena había salido tan buena?
-Quédate tranquila -dijo la abuela entre lágrimas-.
Yo te voya proteger.
Al escuchar esas palabras, a Olivia se le saltaron las lágrimas. Las lágrimas se le acumularon en los ojos ardientes e hinchados y le rodaron tibias por las mejillas. Todo era tan real, tan nítido. En ese momento, no creía estar soñando.
O quizá sí había vuelto. Leonardo, de pie a un lado, las miraba abrazarse sin interrumpirlas. La noche y pequeños destellos de luz se reflejaban en sus ojos negros. Olivia y la abuela fueron calmándose en ese abrazo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...