Como Manuela acababa de salir del hospital, Federico, el organizador de la fiesta, no hizo nada dentro de la casa, sino que armó una parrillada en el patio de los Vargas.
La parrilla ya estaba armada en el patio; el olor del carbón encendido empezaba a esparcirse, y solo faltaba ponerse a asar.
Antes de empezar, Federico propuso que soplaran primero las velitas. Así que sacaron el pastel que habían comprado entre todos.
Era un pastel de frutas de la pastelería; estaba muy bien hecho y se veía delicioso. Pero cuando terminaron de cantar “Las Mañanitas” y empezaron a apurar a Adrián para que pidiera un deseo, igual miró un instante a Olivia.
Olivia estaba entre Daniela y Leonardo, sonriendo, nada más.
—Pide un deseo, Adrián —le dijo Daniela.
—Bueno. —Adrián cerró los ojos, pidió su deseo en silencio, los abrió y sopló las velitas.
Entre aplausos, Federico preguntó:
—Adri, ¿qué deseo pediste?
Adrián siguió cortando el pastel en silencio.
—¡Qué pregunta más tonta! Seguro pidió por la salud de la abuela. —Daniela miró fulminante a Federico—. Además, ¿para qué preguntas? ¿No sabes que los deseos no se cuentan?
—¿Qué? —Federico también abrió los ojos de par en par—. Si no se cuenta el deseo, ¿cómo lo van a saber los demás? ¿Cómo van a ayudar a cumplirlo?
Daniela se sintió confundida. ¿Los demás? Los demás también estaban desconcertados. Federico parpadeó, muy serio.
—Por ejemplo, si pido una computadora nueva y no lo digo, ¿cómo se van a enterar mis papás o mis abuelos?
Y así, Federico terminó recibiendo coscorrones de todos. Por un momento, la casa se alegró; solo Olivia y Adrián miraban aquel bullicio con una sonrisa tenue. Lo de Olivia se entendía. Había pasado por las penurias de toda una vida. Pero Adrián, ¿por qué?
—Bueno, bueno, bueno, ya basta, no vayan a despertar a la abuela. ¡Vamos a asar la carne! —Federico se cubrió la cabeza con las manos y salió corriendo de la casa.
Los demás salieron con calma. Daniela arrastró a Olivia hacia afuera. Adrián miró a Olivia, de espaldas y con las manos vacías, y se le apagó la cara.
Todos eran estudiantes; para un cumpleaños juntaban dinero para un pastel o regalaban un cuaderno bonito, y con eso bastaba. Pero para alguien especial siempre había algo distinto, algo propio…

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
He leído hasta el capítulo 516. Vamos por partes: La historia está muy bien: representa una situación complicada donde, aunque no hubo daño físico si lo hubo emocional. Los personajes ofrecen un buen arco y la narrativa, aunque con muchas deficiencias, es buena. Sin embargo, desde hace varios capítulos (desde que Adrian comenzó un viacruxis para recuperar a Olicia y ella comenzó su relación con Julián), los personajes están perdidiendo fondo. Es decir, en vez de evolucionar, ahora son bipolares. Cambiando su personalidad sin un puente: Adrian ahora es sumiso, nadie que tuviera ese grado de control que él ostenta podía soltarlo con fácilidad. Ni siquiera por el hecho de haberlo perdido todo. Eso solo alimenta las ganas de volver a obtener todo. Julian, el héroe y salvador, el compasivo y empático ahora es la versión masculina de Paulina: manipulador, narcisista y celoso. Eso no es evolución, eso es bipolaridad y le resta mucho a la trama. Si con la deficiencia narrativa que ya arrastra, donde no hay cámara que fluya con naturalidad; donde las escenas y los "reencuentros" suenan forzados. Donde el subtexto se pierde y comienzan las incoherencia. Le agregamos este cambio drástico de los personajes, la mento decir que el todo se vuelve, además de monótono (continúamente se repite los 5 años de matrimonio), imposible de leer. Pierde el enfoque (ahora resulta que todo girará alrededor de una piedra? Alrededor del hecho de que luego descubrirán que Leonardo fue otra víctima de Paulina? Alrededor de que Adrian siempre estuvo enamorado de Olivia?), pierde la belleza narrativa y la cruel realidad que se manejó en los primero capítulos. Pierde el contexto y la subtrama. Pierde, en resumen, todo. Parecía una buena historia, pero llegados a este punto, la verdad aburre. Es como si la autora hubiera solo deseado alargar todo sin una coherencia, introduciendo nuevos personajes y elementos que compiten con los primeros capítulos. En resumen, o bien edita y deja que las cosas sigan fluyendo con naturalidad, sin forzarlas, sin querer que los reencuentros entre Adrian y Oliva sigan sucediéndose de esa forma antinatural. Sin cambiar la personalidad de Julian e incluso borrando a los otros personajes (Paulina) y otorgándoles un "final" decente, por así decirlo. O bien, divide la novela y saca dos títulos diferentes. Pero esta amalgama que hizo realmente le resta mucho a lo que ya llevaba en los capítulos anteriores. Es una lástima....
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...