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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 670

Pero ella no.

Ya pasaba de los treinta. Había conocido el amor y el odio en sus formas más intensas. No había nada que no pudiera decir.

—Adrián —dijo sin rodeos—. La verdad, no me gustan las adivinanzas. Tal vez entendí mal lo que quisiste decir; pero, si entendí bien, quiero decirte esto: quizá la Olivia de antes te quiso, pero ya no.

Vio que a él se le apagaba el brillo en la mirada de golpe. ¿Así que eso era lo que ella imaginaba? Era una lástima, Adrián. ¿Por qué siempre te enamoras de Olivia cuando ella ya no te ama?

—¿Por qué? —Cuando se aferraba a algo, no lo soltaba. A esas alturas, necesitaba una respuesta clara.

—Ya te lo dije. —Olivia rio bajito—. Ahora sé lo que quiero. Y no eres tú.

Cuando terminó de hablar, se le iluminó el celular; su primo le escribía para avisarle que ya había llegado y que bajara.

—Me voy. —Se dio la vuelta y salió de la pastelería.

Adrián la siguió con la mirada mientras ella se alejaba; la vio llegar al borde de la calle y subirse a un auto… o, mejor dicho, a un auto de lujo.

Ella iba en el asiento del copiloto, y al volante apenas se distinguía a un muchacho. El orgullo y el amor propio de un adolescente le impidieron seguir preguntando. No alcanzó a preguntar si era porque ahora no tenía nada.

Esa pregunta le siguió dando vueltas hasta que llegó a casa. Sacó un libro del librero. Una antología de literatura de la preparatoria.

Lo abrió; adentro había un marcador. Era una hoja de fresno, simétrica y hermosa. Encima tenía escrita, con tinta negra, una línea: “Caminante, no hay camino”.

Colocó el marcador dentro de la antología, en la página de “Proverbios y cantares”.

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