Pero Adrián no la veía. Le tendió la mano a Beto, radiante de alegría.
Olivia notó dónde estaba. Estaba pegada a Adrián. Sin embargo, ella no lo sentía, y él tampoco la percibía a ella.
Solo podía mirar, impotente, cómo Adrián le estrechaba la mano a Beto y lo abrazaba. Luego los vio echarse los brazos por los hombros y quedar en ir a comer al restaurante de Adrián.
Por más que les gritara desde atrás, e incluso aunque se subiera a la espalda de Adrián y le apretara el cuello, él no sentía nada.
Se volvió hacia la otra Olivia. La pequeña Olivia caminaba junto a Leonardo, entre risas y charla.
Entonces intentó subirse encima de la pequeña Olivia para ver si lograba fundirse con su cuerpo, pero no sirvió de nada.
No había remedio. Ahora ni siquiera era una sombra; solo podía mirar en silencio mientras se alejaban de la preparatoria. Ni siquiera podía salir del sueño; seguía mirándolos sin poder evitarlo. Se fueron en taxi y ella siguió pegada al auto de Adrián hasta llegar al restaurante.
Era obvio que era la primera vez que Beto y los demás iban allí. Beto y Nico no paraban de elogiar el restaurante, y sobre todo a Adrián.
Los dos equipos de básquetbol ocuparon una mesa enorme en el salón privado más grande del restaurante. Bebían cerveza. ¡Ni siquiera habían cumplido los dieciocho! ¿Cómo se atrevían a tomar?
Olivia se plantó frente a Adrián, furiosa.
—¡Están muy chicos! ¡No tomen!
Pero ¿de qué servía? Era inútil. Todos, salvo Daniela y la pequeña Olivia, recibieron una botella.
Cuando iban por media botella, ya se trataban como mejores amigos. Como estaban en último año, también hablaban de a qué universidad pensaban entrar. Leonardo y la pequeña Olivia se miraron sin decir nada, pero ella sabía que los dos habían acordado presentar el examen de admisión para las universidades de la capital.
Daniela y Federico dijeron que no sabían, que todavía no lo tenían decidido. Beto y Nico, en cambio, dijeron que presentarían el examen para una universidad de Altabrisa porque querían estudiar programación.
—¿Y tú? —le preguntaron a Adrián.
—Bah, el jefe también piensa estudiar programación —respondió Federico por él—. Aunque seguro va a presentar el examen para…
—Yo también voy a estudiar en una universidad de Altabrisa —lo interrumpió Adrián.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...