Capítulo 95 Adrián puso el auto en marcha de nuevo, pero seguía sin dirigirse hacia casa de la abuela.
-Te voy a llevar a ver una casa -comentó con un suspiro-. Ayer te pedí tu identificación porque, en realidad, quería comprarte una propiedad.
Olivia arrugó la frente.
-¿Comprar una casa?
-Tus papás querían comprarle una a Mateo para su boda, ¿no? -respondió él.
-¿Te buscaron otra vez? -preguntó ella, poniéndose a la defensiva.
Adrián no dijo nada. El silencio fue su respuesta.
-¿Cuándo fue eso? ¿Por qué no me enteré?
Él la miró de reojo con una sonrisa inexplicable.
-Con lo brava que te pones, ¿crees que se atreverían a decirte?
Olivia no entendía a qué venía ese gesto burlón; lo único que sentía era coraje. ¡Su familia siempre encontraba la manera de perjudicarla! Siempre lograban que no pudiera sostenerle la mirada a Adrián por pura vergüenza.
-¿Podrías dejar de repartir casas como si fueran dulces? Piensan que eres una mina de oro, ¿pero qué eres? ¿Una fábrica de bienes raíces? ¡Cualquiera que te pida algo, se lo das!
Él pareció ignorar sus palabras y siguió con lo suyo.

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