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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 460

Olivia lo dijo con una actitud tajante, y en cuanto terminó de hablar se dio la vuelta y entró a la casa.

Julián todavía le lanzó a Adrián una mirada despectiva antes de irse. Olivia se volvió para llamarlo:

—Ya vamos a casa, ¿qué tanto haces ahí?

Adrián se quedó tirado en el suelo, viendo cómo aquella puerta se cerraba.

Ella había dicho "vamos... a casa".

Esas palabras, él nunca imaginó que ella se las diría a otro.

"Adrián, ¿a qué hora llegas a casa?"

"Adrián, quiero irme a casa primerо".

"Adrián, ¿me puedes traer algo cuando vengas a casa?"

"Adrián, avísame antes de llegar a casa".

"Adrián, a casa..."

¿Acaso "a casa" no era algo que le pertenecía solo a él? ¡Él y ella ya tenían un hogar!

Y ahora, ella le decía a otro hombre que se fueran a casa.

Sintió como si unas garras afiladas le estrujaran el corazón, desgarrándolo.

Así que esto era tener el corazón roto.

Ella también sintió este dolor alguna vez. Cuando él la dejaba de lado por Paulina.

"Perdóname, Olivia... me equivoqué..."

No supo cuánto tiempo llevaba sentado en el suelo, hasta que le llegó un aroma a pan horneado desde la casa de Olivia y entonces se dio cuenta de que estaba empapado.

Y el muñeco de nieve que había construido ya se había derretido por completo.

Ella había querido hacer un muñeco de nieve durante tantos años.

En ese entonces, en la preparatoria, cada vez que nevaba los estudiantes se volvían locos: corrían por el patio, se lanzaban bolas de nieve, y los más traviesos les metían nieve por el cuello a las chicas.

Los días pasaron así, uno tras otro. Juntos decoraron las dos casas con adornos navideños, hasta que la víspera de Nochebuena, Santiago llamó para decir que iría a recogerla para pasar las fiestas en familia.

Como su rehabilitación no podía interrumpirse ni un día, Santiago iría a buscarla el mismo día de Nochebuena. Olivia le pidió que llegara al mediodía, justo cuando terminaba la sesión.

Ese día Julián la acompañó a la clínica como siempre.

Al volver, Olivia terminó de empacar los regalos para la familia y Santiago llegó.

Julián estaba en casa de Olivia en ese momento, con esa expresión de perrito a punto de ser abandonado por su dueña.

Olivia se iba con su primo a celebrar las fiestas, y Fiorella, su única familia en esa ciudad, ya se había ido de regreso a su país. Eso significaba que él iba a pasar la Navidad solo.

En realidad, las fiestas navideñas no eran una costumbre suya, pero rodeado de ese ambiente donde todas las casas rebosaban de alegría y reuniones familiares, él solo, ahí parado, se veía bastante solitario.

Santiago subió las cosas de Olivia al auto y volvió

para ayudarla a subir. Julián se quedó parado en la puerta del jardín, con esos ojos húmedos y suplicantes, como un cachorrito.

—Olivia... Feliz Navidad.

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