Olivia lo dijo con una actitud tajante, y en cuanto terminó de hablar se dio la vuelta y entró a la casa.
Julián todavía le lanzó a Adrián una mirada despectiva antes de irse. Olivia se volvió para llamarlo:
—Ya vamos a casa, ¿qué tanto haces ahí?
Adrián se quedó tirado en el suelo, viendo cómo aquella puerta se cerraba.
Ella había dicho "vamos... a casa".
Esas palabras, él nunca imaginó que ella se las diría a otro.
"Adrián, ¿a qué hora llegas a casa?"
"Adrián, quiero irme a casa primerо".
"Adrián, ¿me puedes traer algo cuando vengas a casa?"
"Adrián, avísame antes de llegar a casa".
"Adrián, a casa..."
¿Acaso "a casa" no era algo que le pertenecía solo a él? ¡Él y ella ya tenían un hogar!
Y ahora, ella le decía a otro hombre que se fueran a casa.
Sintió como si unas garras afiladas le estrujaran el corazón, desgarrándolo.
Así que esto era tener el corazón roto.
Ella también sintió este dolor alguna vez. Cuando él la dejaba de lado por Paulina.
"Perdóname, Olivia... me equivoqué..."
No supo cuánto tiempo llevaba sentado en el suelo, hasta que le llegó un aroma a pan horneado desde la casa de Olivia y entonces se dio cuenta de que estaba empapado.
Y el muñeco de nieve que había construido ya se había derretido por completo.
Ella había querido hacer un muñeco de nieve durante tantos años.
En ese entonces, en la preparatoria, cada vez que nevaba los estudiantes se volvían locos: corrían por el patio, se lanzaban bolas de nieve, y los más traviesos les metían nieve por el cuello a las chicas.
Los días pasaron así, uno tras otro. Juntos decoraron las dos casas con adornos navideños, hasta que la víspera de Nochebuena, Santiago llamó para decir que iría a recogerla para pasar las fiestas en familia.
Como su rehabilitación no podía interrumpirse ni un día, Santiago iría a buscarla el mismo día de Nochebuena. Olivia le pidió que llegara al mediodía, justo cuando terminaba la sesión.
Ese día Julián la acompañó a la clínica como siempre.
Al volver, Olivia terminó de empacar los regalos para la familia y Santiago llegó.
Julián estaba en casa de Olivia en ese momento, con esa expresión de perrito a punto de ser abandonado por su dueña.
Olivia se iba con su primo a celebrar las fiestas, y Fiorella, su única familia en esa ciudad, ya se había ido de regreso a su país. Eso significaba que él iba a pasar la Navidad solo.
En realidad, las fiestas navideñas no eran una costumbre suya, pero rodeado de ese ambiente donde todas las casas rebosaban de alegría y reuniones familiares, él solo, ahí parado, se veía bastante solitario.
Santiago subió las cosas de Olivia al auto y volvió
para ayudarla a subir. Julián se quedó parado en la puerta del jardín, con esos ojos húmedos y suplicantes, como un cachorrito.
—Olivia... Feliz Navidad.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
He leído hasta el capítulo 516. Vamos por partes: La historia está muy bien: representa una situación complicada donde, aunque no hubo daño físico si lo hubo emocional. Los personajes ofrecen un buen arco y la narrativa, aunque con muchas deficiencias, es buena. Sin embargo, desde hace varios capítulos (desde que Adrian comenzó un viacruxis para recuperar a Olicia y ella comenzó su relación con Julián), los personajes están perdidiendo fondo. Es decir, en vez de evolucionar, ahora son bipolares. Cambiando su personalidad sin un puente: Adrian ahora es sumiso, nadie que tuviera ese grado de control que él ostenta podía soltarlo con fácilidad. Ni siquiera por el hecho de haberlo perdido todo. Eso solo alimenta las ganas de volver a obtener todo. Julian, el héroe y salvador, el compasivo y empático ahora es la versión masculina de Paulina: manipulador, narcisista y celoso. Eso no es evolución, eso es bipolaridad y le resta mucho a la trama. Si con la deficiencia narrativa que ya arrastra, donde no hay cámara que fluya con naturalidad; donde las escenas y los "reencuentros" suenan forzados. Donde el subtexto se pierde y comienzan las incoherencia. Le agregamos este cambio drástico de los personajes, la mento decir que el todo se vuelve, además de monótono (continúamente se repite los 5 años de matrimonio), imposible de leer. Pierde el enfoque (ahora resulta que todo girará alrededor de una piedra? Alrededor del hecho de que luego descubrirán que Leonardo fue otra víctima de Paulina? Alrededor de que Adrian siempre estuvo enamorado de Olivia?), pierde la belleza narrativa y la cruel realidad que se manejó en los primero capítulos. Pierde el contexto y la subtrama. Pierde, en resumen, todo. Parecía una buena historia, pero llegados a este punto, la verdad aburre. Es como si la autora hubiera solo deseado alargar todo sin una coherencia, introduciendo nuevos personajes y elementos que compiten con los primeros capítulos. En resumen, o bien edita y deja que las cosas sigan fluyendo con naturalidad, sin forzarlas, sin querer que los reencuentros entre Adrian y Oliva sigan sucediéndose de esa forma antinatural. Sin cambiar la personalidad de Julian e incluso borrando a los otros personajes (Paulina) y otorgándoles un "final" decente, por así decirlo. O bien, divide la novela y saca dos títulos diferentes. Pero esta amalgama que hizo realmente le resta mucho a lo que ya llevaba en los capítulos anteriores. Es una lástima....
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...