Entrar Via

¿Mi esposo es mi amante secreto? romance Capítulo 205

Al parecer, Linda había comido algo en mal estado y por eso tuvo que ir al hospital, la mujer no tenía parientes en la ciudad, así que Cristian fue a apoyarla luego de enterarse; también trató de hacerla sentir mejor antes de regresar a su casa. Sin embargo, después de que terminó de comer, Linda volvió a llamarlo para pedirle que fuera a verla; el problema es que él ya le había prometido a Felicia que no volvería a ver a Linda, aun así, no pudo evitar preocuparse al enterarse de que su antigua amante estaba enferma.

—Padre, traje algo de fruta, ¿te gustaría comer con nosotros? —preguntó Cristina con ternura.

A lo que Cristian se giró y respondió:

—Claro. —Después, dijo algo más a la persona con la que estaba hablando por teléfono y colgó.

Segundos más tarde, el hombre salió a la sala de estar y se sentó junto a Natán y Cristina, en eso, Julia y Silvana también regresaron de su caminata, así que se sentaron todos juntos a degustar la refrescante fruta y a beber café. En ese mismo rato, Linda volvió a llamar a Cristian en varias ocasiones, pero el hombre no respondió, lo que llamó la atención de su esposa.

Julia había logrado percibir un aroma femenino en la ropa del hombre y ahora que este estaba recibiendo llamadas y no respondía, comenzó a tener sospechas.

Por otro lado, Cristina, quien estaba comiendo algunos bocadillos, preguntó por mera curiosidad:

—Padre, ¿por qué no respondes el teléfono? ¿Te está buscando la señora Mendoza? —Cristina se había dado cuenta de que Linda no era una persona de fiar y que no le gustaba admitir la derrota.

A lo que Cristian soltó un leve suspiro.

—Linda no tiene familiares por aquí y Francisco está en plena grabación, así que no es bueno para ella que se quedé sola en el hospital cuando está enferma. —De hecho, el hombre no tenía intenciones ocultas, él en verdad quería cuidar de Linda porque tenían un pasado que los unía.

En ese instante, intervino Silvana:

—A mí me parece que todavía te niegas a alejarte de esa zorra. —Ella sabía perfectamente que, durante muchos años, Cristian había dejado a su familia para estar con esa mujer.

—¿Cómo puedes decir eso?

«¿Por qué quiere agregar leña al fuego?», se preguntó Cristian mirando a su hermana.

Al notar que la furia estaba creciendo en los ojos de su esposa, Cristian agregó:

—Puedes dejar de dudar de mí, jamás rompería la promesa que le hice a mi madre. —Él se había arrodillado junto a la cama de su madre y le prometió que no pasaría su vida junto con Linda, pero no podía ignorar su estado de salud actual.

Al mismo tiempo, Cristina pudo darse cuenta de que el hombre estaba en un dilema e intervino:

—Padre, ¿qué te parece esta idea? Yo solía convivir con la señora Mendoza en el pasado, así que puedo ir a cuidarla al hospital para que tú estés tranquilo y enfocado en tu trabajo.

De inmediato, Cristian asintió con la cabeza.

«Mi nuera tiene tan buenos sentimientos, no dudó en ayudarme».

—Te lo agradecería bastante, de esta manera no tendré que ir de un lado a otro y podré pasar más tiempo en casa —respondió él.

—Muy bien, entonces yo me encargaré de ella —dijo Cristina con una sonrisa.

Julia notó las intenciones de Cristina y se sintió mucho mejor. Después de cenar, la familia miró como Cristina y Natán se alejaban en su auto a la distancia.

Fue en ese momento que Silvana aprovechó para mostrar que no estaba satisfecha.

—Julia, ¿en verdad piensas tratar a Cristina así de bien? ¿No me digas que en serio la aceptaste como tu nuera? —Silvana sabía por una mujer con una vida tan prestigiosa como la de Julia, que encontrar la pareja adecuada para su hijo era demasiado importante.

Mientras tanto, Julio observó como su hijo y nuera se alejaban, y no dijo ni una sola palabra, pero una mirada inquisidora atravesó sus ojos.

«Espero que Cristina no me decepcione», pensó.

Por otro lado, dentro del auto se podía sentir una tensión inexplicable; Cristina podía notar que Natán estaba molesto a pesar de que se mostraba neutro. Por lo regular él no mostraba sus emociones, pero después de pasar bastante tiempo con él, ella aprendió a reconocer cuando él estaba enojado, sobre todo porque su aura se volvía más intensa de lo normal.

Entonces, Cristina lo miró y se acercó un poco a él.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¿Mi esposo es mi amante secreto?