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¿Mi esposo es mi amante secreto? romance Capítulo 257

La realidad era que el resto de las personas también estaban impresionados por cómo una mujer sin hogar podía bailar, pero dado que la competencia había terminado, decidieron dejar sus preguntas para después.

Por fin, era el turno de Benjamín. Su modelo portaba un suéter con cuello en V y una chaqueta que cubría su buena figura, mientras caminaba por la pasarela con sus piernas largas, dando una vibra fuerte e interesante. Al verlo de más cerca, uno podía darse cuenta de que las características del hombre eran de alguien de raza mixta, de hecho, nadie se habría dado cuenta de que vivía en la calle si no se los hubieran dicho desde un principio. Las impresiones de todos hablaban de lo bien que el diseñador había trabajado para darle el cambio de aspecto al modelo.

Ahora que todos los participantes habían revelado sus trabajos, la audiencia comenzó a seleccionar sus favoritos. No obstante, sus votos solo eran considerados como un 50%, porque el otro porcentaje le correspondía a Selena para dar el resultado final. Mientras que todos votaban, los diseñadores esperaron tan bambalinas. Al principio, todos hablaban de lo relajados que se sentían ahora que la competencia había terminado y de lo sorprendidos que estuvieron cuando vieron a sus modelos por primera vez, no obstante, poco a poco se quedaron en silencio, pues la competencia en sí todavía no había terminado, aún debían esperar por los resultados.

Por otro lado, los diseñadores no podían evitar tener sentimientos encontrados dado que el programa estaba por terminar y habían pasado el último mes juntos, a pesar de que, en un principio, no se agradaban, pero sin importar qué, la realidad es que todos querían tener la oportunidad de irse del programa siendo triunfadores. Fue así que empezaron a preguntarse quién ganaría, y su primera opción fue Margarita considerando que la primera impresión de su modelo no fue muy agradable, pero había logrado resaltarla con las prendas y el maquillaje que le hizo.

Con respecto a Natalia, todos creen que le pudo haber ido mejor si no hubiera sucedido el incidente entra ella y su modelo; antes, Natalia se había rehusado a acercarse a la mujer para arreglar la ropa y hacerle medidas porque le daba asco, lo que ocasionó que en varias ocasiones lastimara con las tijeras a la pobre indigente. Claro que su actitud ofendió a la mujer y decidió que ya no quería trabajar con Natalia, por lo que salió de su área de confección, lo que obviamente molestó muchísimo más a la diseñadora. Ahora que Natalia pensaba en ello, sabía que, de no ser por ese problema, podría quedar entre los tres mejores.

—No tiene sentido estar adivinando, estoy segura de que Cristina será la ganadora, ¿acaso no se dieron cuenta de lo generosa que fue la señorita Selena con ella?

—Todos nos dimos cuenta, mientras que a nosotros nos dieron un vagabundo como modelo, a ella le dieron una bailarina de ballet.

—Ya sé, ¿cuál es el propósito de este concurso? Si la señorita Selena ya sabía que le daría el premio.

Los participantes estaban haciendo esos comentarios sarcásticos en voz alta para que Cristina fuera capaz de oírlos desde donde estaba. Claro que escuchar todo eso logró lastimarla, pero su teléfono siguió sonando con nuevos mensajes, los cuales la distraían un poco de oír los comentarios de mal gusto.

«¿Quién podría estarme enviando tantos mensajes?», se preguntó.

Al revisar su teléfono se dio cuenta de que todos eran de Natán.

Natán: «¿Está haciendo frío en dónde estás? Ten cuidado, podrías enfermarte».

Natán: «¿Debería ir por ti? Puedo llevar a cabo una competencia como esa aquí si tú me lo pides. ¿Por qué tenías que irte tan lejos? ¿Qué pasa si te metes en problemas?».

Natán: «¿Estás comiendo bien?».

Natán: «Te miré en la trasmisión en vivo, recuerda tomar algo de agua mientras estás ocupado».

Natán: «Iré por ti cuando el concurso haya terminado».

Natán: «Espérame».

A Cristina le dolió un poco el corazón tras leer los mensajes. Conforme los leía, una lágrima cayó sobre su pantalla sin siquiera darse cuenta; fue entonces que recordó que, durante los últimos días, su teléfono había estado demasiado silencioso. En realidad, ella había estado tan ocupada trabajando en sus diseños y en ganar la competencia, que se olvidó por completo de Natán. Se sintió culpable y al mismo tiempo enternecida mientras leía cada uno de los mensajes, porque podía ver lo preocupado que Natán estaba por ella, pero que poco a poco sus mensajes se leían más relajados.

Capítulo 257 Se lo ganó 1

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