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Mi exmarido ciego firmó el divorcio sin saber que yo era su salvadora romance Capítulo 9

Verónica, medio borracha, no percibió el peligro; solo sentía el estómago revuelto.

Sacó una rosa y usó los pétalos suaves para acariciar la barbilla sexy del hombre.

—¡No te apenes, «Futuro Esposito»!

—Digo, si estás tan guapo, ¿no es para que todo el mundo te vea?

Mientras hablaba, Verónica le quitó las hojas al tallo y le metió la flor en el bolsillo del traje al hombre.

El rostro atractivo de Joseph se cubrió de escarcha.

¿«Futuro Esposito»? ¿Esta mujer lo estaba tratando como a un gigoló en venta?

—¡Ya basta! —Federico, olvidándose hasta de Aimar, corrió furioso, agarró a Verónica del brazo y la arrastró hacia afuera.

Mientras la arrastraba, no olvidó disculparse con Joseph:

—Disculpe, señor, yo...

La palabra «esposa» se le atoró en la boca y terminó diciendo:

—Ella está borracha.

—¡No estoy borracha! ¡Suéltame! —Verónica se soltó con furia del agarre de Federico y le advirtió—: Ya nos divorciamos, te pido que me tengas respeto.

Le embutió las rosas a Joseph en las manos y luego caminó a pasos agigantados hacia la salida del club.

Federico, lleno de coraje, la siguió.

—Verónica, ¿qué pretendes? ¿Te atreves a seducir a otro hombre en mi cara?

A Verónica casi le gana la risa del coraje; ni volteó, no valía la pena darle explicaciones a Federico.

Pero Federico malinterpretó su silencio como una confirmación, así que se enfureció más.

—¿Cómo caíste tan bajo? ¿O acaso quieres llamar mi atención de esta manera? Eres infantil y ridícula.

Verónica volteó con cara de fastidio.

—¿Ya acabaste? Si ya acabaste, me voy a mi casa a dormir mi sueño de belleza.

—Y guárdate tus ideas, nunca en la vida me vas a gustar.

Federico apuntó con el dedo a la nariz de Verónica, furioso.

Capítulo 9 1

Capítulo 9 2

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