A esa edad les encanta revolver cajones. No se sabía qué tanto hurgó en el despacho, pero al poco rato salió con un documento y se lo dio a Amelia:
—Mamá, a papá se le olvidó llevarse esto a la oficina.
Amelia acababa de terminar de limpiar. Vio el sobre en manos de Serena y lo tomó instintivamente.
—¿Qué es esto?
—Cosas que papá necesita para trabajar —dijo la niña.
—¿De dónde lo sacaste?
Amelia desató el hilo del sobre, intentando sacar el contenido, pero se detuvo a la mitad. No sabía si era algún documento confidencial que no debía ver.
—De la mesa —dijo Serena, jalando a Amelia hacia el despacho y señalando el escritorio.
Por la ubicación, parecía algo que, en efecto, debía llevarse.
—¿Estaba aquí? —preguntó Amelia devolviéndolo a su lugar.
Serena asintió.
—Sí.
Amelia la miró con sospecha. No sabía si era verdad o si la niña estaba inventando cosas.
A esa edad también inventan mucho.
Tomó una foto con su celular y se la envió a Dorian: [Serena encontró este archivo en tu escritorio. Dice que es algo que tenías que llevarte. ¿Se te olvidó? ¿Necesitas que te lo mande?].
Dorian no respondió; probablemente estaba en una reunión.
Amelia miró el documento y dudó. Finalmente decidió llevárselo; de todas formas iban a comer juntos al mediodía y le preocupaba que fuera urgente.
Tomó el archivo y miró a Serena.
—Vamos a llevárselo a papá.
—¡Sí! —Los ojos de Serena brillaron—. Voy a cambiarme. Mamá, ¿me peinas con trencitas?


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