Todos voltearon a ver a Nerea.
Isabel arqueó una ceja y soltó una risa burlona.
—¿Qué dijo la Directora Galarza?
Isabel había pasado la noche en vela y su aspecto no era el mejor; ya no tenía esa imagen brillante y dominante de siempre. Además, por el estrés y el coraje, le habían salido un par de granos en la cara. Parecía una empleada más, agotada por el trabajo.
Nerea la miró con calma.
—Yo arreglaré este bug.
Isabel respondió con brusquedad:
—Directora Galarza, aunque lamentamos haberles hecho perder tiempo, nuestros técnicos tampoco la han tenido fácil. Se desvelaron toda la noche y se esforzaron mucho. ¿Podría no venir a estorbar? Usted es una estudiante de posgrado, y ni siquiera en Inteligencia Artificial. No sabe de esto, ¿qué va a intentar?
—Mi licenciatura fue enfocada en Inteligencia Artificial.
La asistente de Isabel, experta en leer el humor de su jefa, exclamó exageradamente:
—¿Licenciatura? Directora Galarza, ¿sabe qué nivel académico tienen los presentes? ¿Está tratando de burlarse de nuestros técnicos a propósito? ¿O insinúa que son tan malos que usted, una aficionada con solo una licenciatura, es mejor que ellos?
Al escuchar a la asistente, la expresión de los técnicos del Grupo Vega se agrió. Ya era bastante vergonzoso no haber resuelto el problema tras toda una noche extra, y ahora tenían que soportar los insultos de una intrusa.
De pronto, todos la miraban feo.
Nerea las ignoró y dijo con total serenidad:
—No tengo esa intención, solo quiero resolver el problema pronto. Denme media hora y les arreglaré el bug.
Sus palabras sonaron demasiado sobradas. Un grupo de técnicos con doctorados había discutido durante horas sin éxito, ¿y ella, una externa con licenciatura, lo haría en treinta minutos?
Los técnicos del Grupo Vega creyeron aún más en las palabras de la asistente: esa Directora Galarza se estaba burlando de ellos.
La noche anterior, ese tal Federico había estado lanzando indirectas todo el tiempo. Ahora era el turno de ella.
Aunque fuera cierto que su técnica fallaba, no podían dejarse insultar así. ¡Tengan un poco de dignidad!
El coraje de los empleados del Grupo Vega se sentía en el aire; todos miraban a Nerea con cara de pocos amigos.
Isabel observó la escena. Su objetivo estaba cumplido, así que sonrió con suficiencia y dijo:
VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio