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Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 168

—¡Mi pobre nieto! Su propia madre no lo quiere, no lo cuida, no le importa. Yo soy su abuela, ¿está mal que me duela mi nieto y lo proteja? —Esmeralda abrazó a Ulises y se puso a lloriquear.

Ulises, recargado en el pecho de Esmeralda, miró a Nerea con ojos llenos de odio.

—Emilio, ven aquí —dijo Kevin, controlando él mismo su silla de ruedas para rodear el camino sinuoso y llegar al lugar.

Emilio caminó hacia su tío. Kevin le preguntó:

—¿Te lastimaron?

Emilio negó con la cabeza. Tenía los ojos llenos de lágrimas, pero se aguantaba las ganas de llorar.

Kevin le acarició la cabeza con ternura, luego miró a Esmeralda con una expresión sombría.

—Vieja bruja, ¿quién dijiste hace rato que no tenía madre que lo educara?

Esmeralda miró a Nerea, vestida de forma extraña, y luego a Kevin, que tenía cara de pocos amigos. Empujó levemente a Ulises.

—¡Waaa! —Ulises rompió en llanto otra vez—. ¡Mamá, él me pegó primero! —gritó señalando a Emilio mientras se tocaba el chichón en la frente.

Emilio replicó indignado:

—Doctora Galarza, él me quitó mi tortuga primero y no me la quería devolver.

Ulises gritó furioso:

—Tú me robaste a mi mamá, ¿qué tiene de malo que yo te quite tu tortuga?

—¡Yo no te robé a tu mamá! Tú me insultaste diciendo que no tengo mamá, que soy un niño salvaje que nadie quiere.

—¡Y es verdad! Si tuvieras mamá, ¿por qué le robas la mamá a otros? ¡Eres un niño salvaje que nadie quiere! ¡Seguro eres tan malo que tu mamá te abandonó!

—¡Tengo mamá! —le gritó Emilio a Ulises con todas sus fuerzas, y las lágrimas que había estado conteniendo finalmente brotaron—. ¡Mi papá y mi mamá murieron cumpliendo una misión! ¡Son héroes nacionales! ¡No te permito que hables de mis papás!

Tras gritar aquello, Emilio se dio la vuelta y se enterró en el pecho de Kevin, llorando desconsoladamente.

El corazón de Nerea dio un vuelco. Recordó las cosas que Esmeralda había dicho antes; con razón Emilio la había mordido.

Pero lo que menos esperaba era que los padres de Emilio ya no estuvieran vivos.

Eso explicaba por qué se había transferido a Puerto San Martín y por qué en vacaciones siempre estaba con Leonardo o con Kevin.

Kevin palmeaba suavemente la espalda de Emilio. Su único ojo sano destilaba una oscuridad gélida.

—Insultar a héroes de guerra caídos y lastimar al huérfano de un héroe... Vieja bruja, prepárate para pudrirte en la cárcel.

Luego, su mirada se deslizó hacia Ulises. El niño, asustado, escondió la cara en el pecho de Esmeralda.

Kevin retiró la mirada y se dirigió a Nerea.

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