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Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida romance Capítulo 130

Desde que la señorita Doris había llegado, la señora Tatiana sonreía mucho más que antes.

***

Después de llevar a Fátima de vuelta a la villa del oeste, Patricio llamó de inmediato al médico de la familia para que la examinara.

El médico, tras revisarla, negó con la cabeza, impotente.

—Los síntomas de la señora Palma no parecen ser de una enfermedad. Más bien, se asemejan a un episodio de delirio temporal causado por un desorden nervioso.

«Qué extraño», pensó. «Primero el joven Ricardo, ahora la señora Palma. ¿Por qué me tocan puros casos que no puedo tratar? ¿Acaso esta familia se metió con alguien poderoso?».

—¡Solo dime cómo curar a mi madre! —exigió Patricio, frunciendo el ceño.

—No tengo medicamentos para esto —dijo el médico, en un aprieto—. Lo único que puedo hacer es darle un sedante a la señora Palma y observar cómo evoluciona.

—Pues dáselo ya —ordenó Patricio, sin admitir réplica.

El médico sacó un sedante de su maletín y se lo administró a Fátima.

Unos minutos después de tomar el medicamento, Fátima se calmó gradualmente y se quedó dormida.

Cuando el médico se fue, Carolina encontró una aguja de plata que había caído en el sofá.

—Patricio, mira, ¿qué es esto?

Patricio entrecerró los ojos.

—¿Una aguja de plata?

Carolina reaccionó al instante, llevándose una mano a la boca.

—Lo que le pasó a mamá… ¿no habrá sido obra de Doris?

Parecía no poder creerlo y negó con la cabeza.

Capítulo 130 1

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