Entrar Via

Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida romance Capítulo 476

—Le prometí a mi abuelo que convertiría a la familia Palma en una de las más importantes de la élite —afirmó Doris.

Nadie en la familia Lara dudó de sus palabras.

En ese momento, Emma salió de la cocina con una fuente.

—Señor, señora, señorita, la cena está lista.

—Estupendo. Hoy hay mucha comida, vamos a ayudar —dijo Darío, dirigiéndose a la cocina.

Sus cuatro hermanos lo siguieron y cada uno salió con un plato.

—Estos cinco hermanos míos se esfuerzan más que tú por impresionar a Doris —le dijo Tatiana a su marido con una sonrisa.

—Como padre, no puedo quedarme atrás —respondió Felipe con seriedad—. Si ellos llevan un plato, ¡yo llevo dos!

Y, arremangándose, entró también en la cocina.

—¿Ahora están compitiendo? —dijo Doris, soltando una risita.

—Van a llenar la cocina ellos solos —comentó Raquel con una sonrisa resignada.

Al ver a todos moverse atareados por la casa, una sonrisa permanente se dibujó en el rostro de Doris, su corazón rebosante de felicidad.

—Abuelos, mamá, yo también voy a ayudar.

***

Después de cenar, Doris tomó su teléfono y vio una solicitud de amistad en WhatsApp de Patricio.

La aceptó.

Inmediatamente después, silenció sus publicaciones de Instagram para que él no pudiera verlas, aunque él sí podría ver las de ella.

Se le ocurrió una idea.

—Papá, mamá, abuelos, tíos, todavía no nos hemos tomado una foto todos juntos. ¿Qué tal si nos la tomamos ahora?

—¡Claro! —respondieron los tíos, encantados.

—Emma, ¿puedes tomarnos la foto? —le pidió Doris.

Fátima, que había pasado un día y una noche cuidando de su hijo Ricardo en el hospital, se sentó a la mesa y miró los tres sencillos platos con desaprobación.

—¿Esto es lo que vamos a cenar?

—No sé cocinar, así que pedí comida a domicilio —explicó Patricio—. Si no te gusta, mañana contrato a una cocinera. Por hoy, tendremos que conformarnos.

—¿Conformarnos? ¡Jamás en mi vida me había conformado con tan poco! —refunfuñó Fátima, tomando los cubiertos de mala gana.

Después de unos cuantos bocados, no pudo evitar quejarse:

—Mi hermano es un desconsiderado. ¡De verdad nos hizo mudarnos!

—Ya basta. Toda Solara sabe que nos echaron de la familia Palma —dijo Julián con el rostro adusto—. Es normal que no quieran que los asociemos con nuestra desgracia. Es comprensible.

—Pues yo no lo entiendo —replicó Fátima, molesta—. ¡Soy su hermana! ¡Apenas llevábamos unos días allí y ya nos estaba echando!

—Dori también es tu hija y mi hermana —intervino Patricio con frialdad—. Y cuando apareció, nosotros también la rechazamos, no queríamos que viviera con nosotros.

***

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida