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Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida romance Capítulo 489

Al ver la determinación en el rostro de su padre, Doris no insistió más.

En el fondo, ella compartía su postura.

Para ella, la seguridad y el bienestar de su madre eran mucho más importantes que la incierta posibilidad de que tuviera un hijo.

—Entendido, papá.

Felipe apretó el volante con fuerza, respiró hondo y, con un tono que mezclaba resignación y seriedad, le pidió:

—Doris, espero que no vuelvas a mencionar el tema de tener un hijo con tu madre. De ahora en adelante, tú eres nuestra única hija.

—De acuerdo.

Como si recordara algo, Felipe cambió de tema.

—Se rumorea por ahí que Higinio no puede tener hijos. Si eso es cierto, tú…

Doris sonrió.

—Papá, yo puedo curarlo. Pero, siendo sincera, si yo quisiera tener un hijo y su condición fuera incurable, lo dejaría sin dudarlo.

Felipe se quedó de una pieza, sorprendido por la rapidez y la franqueza de su respuesta.

—Pero, por suerte para él, no es algo que me quite el sueño, así que no me importa.

Felipe no supo qué decir. Como padre, se sentía aliviado de que su hija tuviera la cabeza tan bien puesta.

Al menos, si se casaba con Higinio, estaba seguro de que Doris no se dejaría pisotear por nadie.

Lo que no sabía era si a Higinio le dolería conocer los pensamientos de su hija.

Al llegar a Entretenimiento Estrela, Doris se bajó del carro. La ventana descendió y su padre se asomó.

—Hoy saldré temprano para recogerte.

—De acuerdo.

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