Al escuchar a Ariana admitir directamente su colaboración con Doris, Damián se quedó pasmado. Finalmente giró la cabeza para posar su mirada en ella, escrutándola con desconfianza.
Ella había revelado su colaboración con Doris por iniciativa propia, y además había dado una razón que parecía lógica.
¿Acaso era posible que desde el principio hubiera estado actuando en contra de Doris por él y no lo hubiera traicionado?
Damián esperaba que así fuera.
No podía aceptar el hecho de ser traicionado por una mujer.
¿Cómo podría una mujer elegida por él, por Damián, atreverse a traicionarlo?
Damián le preguntó:
—¿Ah, sí? ¿Y qué información útil obtuviste de ella para usar en su contra?
Ariana respondió con tono abatido:
—Es muy cautelosa, no me dijo mucho más. Solo me comentó que hará que Estudios Universo Único tenga un escándalo tremendo con su nueva serie, *Cimas de Honor*, producida específicamente para competir contra *Horizontes de Gloria*. Dijo que el problema vendrá del protagonista masculino, así que me pidió que me encargara de arreglar la selección del actor principal por ella.
—¿Crees que puedo confiar en ti? —preguntó Damián apretándole la barbilla con fuerza.
Los ojos de Ariana se llenaron de lágrimas.
—Dami, te amo tanto, ¿cómo podría mentirte?
La expresión de la mujer era tan digna de lástima que el corazón de Damián dio un vuelco. ¡Por un instante sintió compasión!
Pero muy pronto, volvió a su frialdad habitual.
Para él, sin importar si Ariana era sincera, si lo había traicionado o si su colaboración con Doris era falsa, ante la menor posibilidad de que algo escapara a su control, prefería eliminar a mil inocentes antes que dejar escapar a un culpable.
—Más te vale no estar mintiéndome, porque todos los que me han traicionado ahora son comida para los tiburones —dijo Damián con una voz grave y gélida, mientras soltaba lentamente la barbilla de Ariana.
En el mundo de Damián, la traición era imperdonable.
Sus subordinados que lo habían traicionado en el pasado habían terminado, sin excepción, en el fondo del mar, devorados por los tiburones.
Las palabras de Damián hicieron que Ariana sintiera un escalofrío recorrer su interior. Cuando la soltó, tosió un par de veces, tratando de calmar su respiración agitada.

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