Las palabras de Doris dejaron atónitos a los invitados.
—Lo dice con tanta seguridad que casi le creo.
—La verdad, es muy diferente de lo que imaginaba al principio. Siento que esto se está poniendo cada vez más interesante.
Doris hablaba con tal confianza que Carolina, que ya había tropezado una vez con ella, no pudo evitar sentirse un poco inquieta y miró instintivamente a Patricio.
Cuando se enteró de qué vestido le había encargado Tatiana a Doris, solo mencionó casualmente delante de Patricio que a ella le encantaba ese diseño, pero que lamentablemente Doris ya se lo había quedado. De inmediato, Patricio se ofreció a conseguírselo.
Fue Patricio quien negoció personalmente la compra del vestido; ella no participó en ningún momento. Si de verdad había alguna prueba, solo podía ser que algo hubiera salido mal por el lado de Patricio.
Patricio sintió una punzada de culpa por un instante, pero no podía creer que su representante, Kitty, lo hubiera engañado con una imitación. Recuperó la confianza de inmediato.
—¡Muy bien, Doris! ¡Pues demuéstranos que el vestido que llevas es el auténtico y dinos qué pruebas tienes de que te tendimos una trampa para que hicieras el ridículo!
Los invitados esperaban ansiosos el desenlace de este drama.
No, en realidad, la mayoría quería ver a Doris humillada, mientras que una parte quería ver cómo contraatacaba.
—Lo demostraré. —Doris no respondió directamente a la provocación de Patricio, sino que se dirigió a Enrique—. Primero, que el señor Villar y su familia tomen asiento, por favor.
Mauro reaccionó.
—Claro, claro, qué descuido el mío.
—Señor Villar, por favor, tomen asiento por aquí —dijo Felipe respetuosamente.
Enrique asintió. Aunque no habían interactuado mucho, ya se había hecho una idea de quién era Doris y empezaba a entender por qué su nieto más preciado la veía con otros ojos.
Era serena y metódica ante los problemas, sin prisas ni pánico.
Ese tipo de temple no lo tenía cualquiera, y menos una mujer que venía del campo.
Una vez que todos estuvieron acomodados, Patricio la apuró con impaciencia:

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