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Mi Marido Prestado romance Capítulo 826

El pánico cruzó el rostro de Ximena. Cristhian no le dio tiempo para pensar en excusas y acortó la distancia, envolviéndola en una presión asfixiante.

—Sobornaste a Valeria para que consiguiera esas fotos y fuiste tú quien las publicó en internet.

Ximena desvió la mirada, con la voz temblorosa.

—Yo... no sé de qué me estás hablando.

—¿No lo sabes? —Los ojos de Cristhian se oscurecieron aún más—. Te lo explico: compraste a Valeria para que vigilara cada uno de mis movimientos. Tomaste fotos de mis encuentros con ella y luego buscaste a la prensa para armar ese escándalo. Lo hiciste con tus propias manos y ¿ahora me dices que no sabes de qué hablo?

—¡Yo no fui! —gritó Ximena, alterada al verse acorralada—. ¡Esas fotos no salieron de mí!

—¿Ah, no? ¿Entonces de dónde? —exigió Cristhian con frialdad implacable.

La respiración de Ximena se aceleró.

—No lo sé.

—Bien. —Cristhian la miró desde arriba—. ¿Cuándo te contactó Owen?

—Hace un par de días... —soltó Ximena por reflejo.

—Al fin lo admites —dijo Cristhian con una sonrisa de puro hielo.

Ximena reaccionó de golpe.

—¿Me tendiste una trampa?

Apretó con tanta fuerza los bordes de su bata que los nudillos se le pusieron blancos. Quiso defenderse, pero las palabras se le atascaron en la garganta.

Después de un largo silencio, soltó una carcajada amarga, rindiéndose a la evidencia.

—Está bien, lo admito. Yo puse a Valeria ahí.

Cristhian no respondió. Solo la fulminaba con la mirada.

A ella le temblaba la voz.

—Lo admito, ¿y qué? Cris, ¿crees que por saber la verdad puedes destruirme? Sé que lo que hizo mi familia fue bajo, pero aunque vayas a quejarte con el abuelo Montiel, a lo mucho me dará un regaño.

Al soltar la última frase, una chispa de arrogancia brilló en los ojos de Ximena.

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