—¡Estás loco, Ethan Fox!
Ethan soltó una carcajada y se alejó.
¡Maldito imbécil!
—No me iré, no te dejaré sola acá; además, falta para terminar el informe. —A pesar de que no quería que Ethan se quedara conmigo, no podía negar que sí necesitaba de su ayuda y que si lo hacía sola, incluso no podía llegar a terminarlo. —Así que acomódate, porque faltan unas cuantas horas más.
Los minutos pasaron, al igual que las personas; poco a poco todos fueron dejando sus puestos y la oscuridad era más notable en la oficina. Preparé café y le di un vaso a Ethan, quien también se notaba que estaba cansado. Seguimos trabajando sin parar.
—Creo que deberías descansar un poco —mencionó Ethan. La verdad es que ambos merecíamos un descanso; sentía que mi cabeza explotaría en cualquier momento. —Me quité el saco e Ethan hizo lo mismo, remangó sus mangas y se lanzó hacia el respaldo de la silla. —¿Y qué tal lo hago? —sus palabras me sonaron con doble sentido—. ¿Verdad que aprendo rápido?
—No quiero alzar tu ego, así que dejemos en que lo estás haciendo bien. —Él sonrió y yo le respondí. Su móvil empezó a vibrar; alcancé a ver en la pantalla el nombre “mamá”. Tomó su teléfono, se puso de pie y se alejó.
—Aló… —contestó—. Si Deyvid está por llegar… no te preocupes… —Su voz sonaba con enojo—. Para de llorar… todo estará bien… no, yo no puedo ir… —Ashly estará bien. —Al parecer Ethan también tenía familia; nunca había escuchado nada sobre ellos, ni siquiera Dafne había mencionado algo sobre la madre de Ethan.
—Yo estaré pronto por allá… ya te dije que Deibyd llegará en cualquier momento… te llamaré luego.
Ethan suspiró y se quedó de pie viendo el móvil
—¿Todo bien? — pregunté
—Se puede decir que sí… —bufó
—¿Tu madre está bien? —inquirí; me miró con asombro por mi pregunta.
—Sí, ella está bien. Solo está preocupada por mi hermana… —¿Hermana? Él tenía una hermana; Dafne nunca lo mencionó—. Está en una etapa imposible de dominar, hace desastres a cada momento.
—Entonces es una adolescente…
—Una adolescente, que se está metiendo en problemas de adultos… pero ya Deibyd va a encargarse de eso. —Me parecía raro que él enviara a su amigo y no iba de manera personal. Su familia también lo necesitaba.
Bueno, decidí no seguir con el tema, ya que al parecer era algo que Ethan quería evitar; además, no era mi asunto.
—Bueno, creo que lo mejor es continuar. —Intenté regresar a trabajar, pero la mano de Ethan tomó mi brazo.
—Pediré comida, es demasiado tarde; si descansamos un poco, después podremos seguir trabajando. —No era mala idea; además, mi estómago suplicaba por comida.
—Media hora —advertí—. Después regresaremos a trabajar.
—Qué bueno que el restaurante está cerca… porque de no ser así sería imposible que en media hora estuvieran aquí —mencionó con burla.
Me senté en el sillón que estaba en mi oficina, me quité los zapatos y extendí los dedos de mis pies. Necesitaba esto; me lancé hacia el respaldo y cerré mis ojos; de verdad que sí necesitaba el descanso.
—Ethan, no hagas que me arrepienta. —Bostecé, sentí el sillón hundirse a mi lado.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi peligroso cuñado se enamoró de mí, ¡UNA GORDITA!