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Mi peligroso cuñado se enamoró de mí, ¡UNA GORDITA! romance Capítulo 36

Llegamos al hospital e ingresaron a Génesis para hacerle los estudios necesarios. —La señorita Wood, está bien, es solo un esguince en el tobillo derecho, solo necesita reposo y unos ejercicios terapéuticos —indicó el médico—. Ahora ya pueden llevársela. —Estábamos en una habitación del hospital.

—Necesito hablar con usted un momento —indiqué al médico; salimos del cuarto, dejando a Génesis y Dafne solas.

¡Dígame!

—Ante un ataque de pánico ocasionado por una fobia, ¿qué es lo mejor que se puede hacer? —pregunté

—Depende del tipo de fobia...

—Digamos, claustrofobia.

—Bueno, si está con la persona, lo primero es tratar de mantenerla en calma; debemos hacer que su ropa se vuelva más cómoda, quitar suéteres, botones y cosas que puedan ocasionar malestar; ellos por lo regular sienten asfixia, por lo que tenemos que brindarles el oxígeno necesario. —Al menos esa era mi intención cuando quise darle respiración boca a boca. —Eso sería lo principal.

—Gracias, doctor —agradecí y regresé a la habitación. Génesis y Dafne tenían una guerra de miradas; en ellas, estaba seguro de que algo había pasado en esta habitación. Carraspeé para llamar la atención de ambas.

—¡Mi amor! Te esperábamos —habló Dafne, se acercó y me dio un corto beso en mis labios. Tomé la silla de Génesis y nos encaminamos a la salida; ella solo llevaba una venda en su tobillo.

Al igual que las veces anteriores, tomé de la cintura a Génesis para ayudarla a subir al auto. —Gracias —dijo cerca de mi boca. Subí a mi asiento, encendí el auto y me dirigí a casa.

Llegamos a la casa, me bajé del auto y me dirigí al sillón de atrás para ayudar a Génesis otra vez. —Amor, podemos decirle a alguno de los chóferes que la lleve, no es necesario que tú lo hagas.

—Dafne, por favor, no es necesario. Llevaré a Génesis a su casa; si quieres, te puedes adelantar a nuestra habitación; llegaré allá en cuanto me asegure de que tu hermana está bien. —Ella solo bufó y a regañadientes se fue a la casa.

—Llévame directo a mi habitación —indicó Génesis. Asentí y con cuidado la llevé hasta su cama. Al entrar, me recordé cuando estuve por primera vez en este lugar; fue para la fiesta de compromiso de Dafne y mía.

—No debería de ayudarte después de lo que me hiciste en la tarde… —dije en son de burla.

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