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Mi peligroso cuñado se enamoró de mí, ¡UNA GORDITA! romance Capítulo 37

GÉNESIS

¿Pero qué pasaba por mi cabeza? Besaba al prometido de mi hermana y lo peor de todo es que lo estaba disfrutando. Pero la única culpable de esto era Dafne; ella me provocó en el hospital y ahora estaba aquí devorándome a Ethan.

Mi boca completa se estaba adueñando de la suya; miles de pulsaciones sentía por todo mi cuerpo; algo se acomodó en mi estómago, algo muy extraño, pero eso me hizo reaccionar y regresar a mi realidad.

—¡No! —dije separándome de inmediato—. ¡Vete, Ethan! —espeté. Esto no estaba bien, no importaban las palabras de Dafne, yo no podía hacer esto.

— Pero…

—¡Solo vete! —repetí. Me di la vuelta y abracé una de mis almohadas, deseando que no insistiera con una explicación. Escuché cómo salía de mi habitación y, a los pocos segundos, la puerta de mi casa también fue cerrada.

¿Qué me había impulsado a hacer esto? Dafne, ella era la razón. Estaba consciente de que no le había gustado que su novio me llevara al hospital y por eso decidió acompañarnos; ella odiaba los hospitales, así que fue un gran sacrificio acompañarnos.

—Deja de acosar a mi novio —lo primero que dijo Dafne, después de que Ethan saliera con el médico.

—No entiendo de qué me hablas.

—De que ahora finges una lesión, solo para que mi novio preste atención en ti? —En serio que no podía creer lo que mi hermana decía, estaba loca

—Creo que tú sufriste una lesión en la cabeza. ¿Cuántas veces quieres que te diga que no me interesa tu novio?

—No sé qué pasa por tu cabeza, Génesis, pero Ethan nunca podría poner sus ojos en ti. Lo conozco desde hace varios años y si algo sé, es que él siempre busca mujeres con cuerpos perfectos. ¿Por qué crees que está conmigo? —Dafne estaba llegando a mi límite de paciencia—. No importa las tácticas que uses, nunca te verá de otra forma.

—¡Por favor, Dafne! Si me lo propusiera, tu novio terminaría enamorado de mí; yo puedo tener al hombre que desee.

—Pero nunca tendrás a mi novio, él me ama y por eso va a casarse conmigo; no quieras interferir en esa decisión.

—No estoy haciendo nada de lo que dices, pero no logro entender, ¿cuál es tu miedo?, si él nunca se fijaría en una mujer como yo, no tienes nada que temer—. Algo dentro de mí me incitaba a probarle a mi hermana mis palabras, de que podía tener a cualquier hombre.

Esto me había llevado al principio, en donde estaba en mi cama, abrazando la almohada. Tuve el atrevimiento de besarlo con lengua y todo. ¿Y ahora qué? ¿Cómo podría verlo a la cara? Pero pensándolo bien, Ethan me correspondió, es decir, yo no le era indiferente…

No tenía idea de por qué me avergonzaba; ya había estado con él en situaciones muy comprometedoras. Aquella noche en el club, solo de recordar todo lo que hice, me sonrojaba de inmediato. Era la primera vez que me comportaba de esa manera. Ese juego de te toco, te provoco y casi te como fue para mí sobrepasar la línea, y cómo olvidar lo sucedido en el lago; nadar era algo que me apasionaba y ese día no me importó estar casi desnuda delante de él.

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