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Mi peligroso cuñado se enamoró de mí, ¡UNA GORDITA! romance Capítulo 50

Genesis

Estaba en mi casa fumando un segundo cigarrillo. La llegada de Ethan me había dejado desconcertada, sobre todo por el momento en que apareció. Con la llegada de Felipe a mi vida, ni siquiera había pensado en nuestro reencuentro.

Tiré la colilla del cigarro y regresé a casa; fui a cepillarme los dientes, lista para dormir. Pero Leyla llegó a interrumpir mi noche.

—¿Qué estás haciendo aquí?

—Necesito detalles de tu novio, se supone que soy tu amiga y ni siquiera me lo presentaste… —Entró haciéndome a un lado, dirigiéndose a la sala.

—No era mi novio hasta esta mañana… ¿Quién te dijo que ya era mi novio? —acusé; esa noticia solo la sabía Ethan y… —¡Fue Will! ¡Maldito chismoso!

—Gracias a él supe que mi amiga ya tiene novio, algo que te correspondía hacer.

—Lo iba a hacer, y te llamé, pero no me respondiste.

—Estaba con Will…— mencionó

—¿En serio? ¿Qué pasó?

Dio un respiro profundo y se lanzó a uno de los sillones. —¡Hablamos!… ¿Tú crees que soy manipuladora? —cuestionó.

—¿Quién, tú? —¡Qué va! —me burlé—. Leyla, tú siempre logras que Will haga todo lo que quieras y esa fue tu ruina; lo obligaste a participar en una fiesta que no quería.

—¡Lo sé! No me lo repitas, me confesó que sí tuvo sexo esa noche… —Nunca pensé que Will se lo diría, pero me alegraba que sí lo hubiera hecho —, pero también reconozco que soy culpable de que él lo haya hecho; sin embargo, eso no quita que aún sienta mis intestinos retorcidos. Es por eso que andaba extraño; me pidió perdón y yo también lo hice. No obstante, aún no hemos regresado; dice que tiene que pensar. ¿Qué carajo tiene que pensar?

Tal vez era el hecho de que esa mujer ahora trabajaba en la empresa.

—Pero esto ya es un avance y me alegro por ambos.

—Aun así, ahora el tema es Felipe. ¿Cómo es que ya tienes novio nuevo y si no es por Will no me entero? ¡Quiero detalles! Sobre todo los detalles sucios.

—No hay detalles sucios… aún no… pero ojalá que más adelante sí tenga para decirte…

—¿Qué rayos pasa allá afuera? —cuestionó mi amiga al escuchar ruidos extraños. Nos acercamos a una ventana para comprobar los sonidos que escuchábamos. —¿Ese es Ethan? Pero al parecer viene… borracho, alguien anda mal del corazón —se burló Leyla.

—Parece que viene con su amigo —mencioné. Vi cómo Deivyd trataba de controlarlo, pero se veía furioso y desesperado. De pronto, Ethan se soltó y caminaba hacia mi casa.

—Creo que viene a buscarte —se burló Leyla. Deivyd tomó a Ethan y a fuerzas lo entró a la casa.

—Leyla, estoy pensando seriamente en irme de la casa —solté; era algo que me había rondado estos días, pero no estaba segura de hacerlo.

—¿Qué? ¿Por qué? No puedes irte de tu casa; estuviste años rogando a tu padre para que te diera esta propiedad, la arreglaste a tu modo, no te puedes ir así por así. ¿Es por Dafne? —cuestionó.

Me levanté y me dirigí a mi habitación. —Creo que es mejor que me vaya; existe mucha tensión con mis padres y su prometido.

—No puedes irte y darles gusto; además, me dijiste que tu padre ya les estaba buscando una casa. —Eso era cierto, pero la verdad no quería seguir en el mismo lugar que Ethan, no después de lo que pasó.

—Eso fue lo que dijo, o al menos irme a un apartamento hasta que ellos se vayan.

—No lo sé, Génesis, me parece que te estás acobardando con ellos. Tú eres una mujer inteligente, estos días has actuado muy bien. No le des gusto a Dafne de que te vea derrotada. —Tal vez Leyla tenía razón, pero la verdad es que no era por Dafne, sino por Ethan. —Hoy me quedaré contigo, préstame algo para dormir.

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