—Genesis, tu padre la necesita en la sala de juntas
—Gracias, Ana, dile que ya voy —respondí un último mensaje de mi novio; qué bien se escuchaban esas palabras “mi novio”
“Estaré en la ciudad en dos días, muero por verte”
“Yo también, te esperaré con los brazos abiertos”
Me despedí y fui directo a la sala de juntas. Se encontraban varios socios, mi padre, Will y por supuesto, Ethan.
—Buenas tardes —saludé; todos respondieron menos Ethan, quien tenía su mirada en una carpeta sobre la mesa. Tomé una silla y me senté, quedando frente a él y a un lado de Will.
—Ya que todos estamos presentes, quiero mostrarles el presupuesto para el inicio de la construcción de la nueva textilera. —Mi padre tomó varias carpetas para que se distribuyeran entre los presentes.
Ethan tomó dos carpetas; creí que me alcanzaría una, pero me ignoró por completo y se la dio a Will. —No te preocupes, si quieres te doy esta —susurró Will.
—Estoy bien, esperaré alguna. —Al fin una carpeta llegó a mis manos. Mi padre inició a hablar y todos estábamos prestando atención; no podía negar que de vez en cuando mi mirada iba hacia Ethan, quien parecía muy concentrado en lo que decía mi padre y que al mismo tiempo quería ignorarme.
—Muy bien, quiero que Génesis e Ethan se encarguen de realizar la presentación final y que la constructora la revise, que conozcan cómo queremos el proyecto.
—Puedo hacerlo con Will si deseas —propuso Ethan, lo que me afirmó que quería evitarme. Pues sí, eso quería, mejor para mí.
—¡No, quiero que tú y Génesis se encarguen! Son parte de la vicepresidencia; además, Will me ayuda a mí con otros proyectos.
—Yo puedo hacerlo sola, papá, no necesito ayuda de nadie —intervine
—Ya dije que quiero que ambos lo hagan, quiero trabajar en equipo, así que espero ese informe mañana —espetó furioso mi padre; él odiaba que no siguiéramos sus órdenes y más si las reprochamos.
La reunión terminó y me dirigí a mi oficina; estaba enojada porque nada de esto pasara si hubiera evitado que pasaran cosas con Ethan. Ahora hasta el trabajo era incómodo. Me senté en mi escritorio y lancé mi cabeza hacia el respaldo de la silla.

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