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Mi peligroso cuñado se enamoró de mí, ¡UNA GORDITA! romance Capítulo 56

Me sentía frustrada, enojada y, por qué no decir que estaba un poco feliz, pensar en la posibilidad de que había un hombre que supuestamente me quería más a mí que a mi hermana, pero lo lamentable es que fuera un cobarde.

Pero yo sí tenía valentía en mi sangre y por eso estaba decidida a que Felipe era mi felicidad y las declaraciones de Ethan no iban a cambiar mi propósito, aunque mis sentimientos aún estaban confundidos; no quería aceptar el hecho de que lo que provocaba Ethan no tenía comparación con las sensaciones que Felipe ocasionaba.

Aun así, esto no era amor, era solo el deseo o algo diferente, pero no era amor; Ethan solo estaba confundido, al igual que yo.

Me lancé a la cama y traté de poner en mi mente los buenos momentos con mi novio, con quien había quedado de vernos en la tarde después de mi trabajo; solo estaría hoy por la ciudad, ya que después lo vería hasta la próxima semana.

Entré a mi baño para darme una ducha fría, porque en verdad la necesitaba. Después me preparé y me dirigí a la empresa.

Me encerré en mi oficina, puesto que no me quería encontrar con Ethan; hubiera preferido mil veces que no me dijera nada y que se quedara callado. Prefería al Ethan prepotente, que siempre me contradecía; ahora únicamente quería huir de él, sería demasiado incómodo para mí.

Al llegar la hora de salida, me apresuré a salir y no toparme con nadie, ni siquiera con Will. Lo sorprendente fue ver que Ana no estaba en su lugar; le quería dejar indicaciones, no le tomó importancia y bajé hasta el estacionamiento. Felipe, ya que se encontraba en su auto, caminé deprisa con una sonrisa y lo abracé al verlo.

—¡Hola, mi amor! —saludó al verme; respondí con un beso corto en sus labios.

—¿A dónde iremos esta noche? —pregunté.

—Bueno, quería darte la oportunidad de elegir el lugar esta noche; no conozco mucho la ciudad y creo que tú la conoces mejor. —Me abracé de su cuello.

—Tengo el sitio perfecto —respondí.

—Con lo de ayer… quiero pedirte perdón. —Ayer, su amigo no le respondió el teléfono, por lo que permití que se quedara en mi casa. Me encontraba nerviosa, ya que para mí era demasiado rápido que pasara la noche allí en mi casa. Él pensó que se quedaría en la cama junto conmigo, pero yo solo le di un par de sábanas y una almohada para que ocupara el sillón. Me sentí muy mal y él también se sintió avergonzado.

—Ya pasó; además, no vas a negar que el sillón es muy cómodo.

—No, para nada, es un lugar muy cómodo, pero estoy seguro de que tu cama es más cómoda. —Me sonrojé ante sus palabras. Felipe besó mis mejillas y me abrazó: —Tranquila, aún falta para eso.

Mientras que estaba en esa posición con Felipe, vi el auto de Will, él estaba allí, pero no estaba solo, otra persona lo acompañaba y si de algo estaba segura es que no se trataba de Leyla. Era Ana.

No estaban haciendo nada, parecía que solo estaban charlando. Pero de pronto, se acercaron y cada vez más juntos, ¡iban a besarse! Will no podía hacer eso. Pero lo hizo. ¡Ahora sí iba a matarlo! Se suponía que había regresado con Leyla; ahora la engañaba.

—¡Génesis! —Tomás habló a mi oído—. ¿Todo bien? Estás un poco tensa. —Me solté de sus brazos.

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