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Mi peligroso cuñado se enamoró de mí, ¡UNA GORDITA! romance Capítulo 58

—¡Mi amor! ¡Ven… quiero que conozcas al …!

—Novio de Génesis —interrumpió Ethan a Dafne—. Ya tuve el agrado de conocerlo la otra vez en la oficina —mencionó. Se sentó al lado de mi hermana, sin quitarme la mirada.

—¿Ya estuvo en la oficina? —preguntó mi padre

—¡Sí! —respondí—. La otra vez él fue por mí, y fue allí que Ethan nos vio.

—¡Ya recuerdo! —mencionó mi novio. Miré hacia Ethan, quien tenía una cara de mal humor, incluso una pequeña vena se asomaba en su frente; creo que algo le molestaba y, si era por mi novio, lo lamentaba por él, pero Felipe podía estar en esta casa también.

—Tengo que reconocer que las hermanas Wood tenemos muy buenos gustos, ¿no lo crees, Génesis? Mi prometido es un hombre guapísimo y, pues, Felipe, también es muy guapo —mencionó Dafne.

—Tienes razón —habló Ethan—. Ustedes tienen gustos tan similares, podría decir que idénticos —dijo con sarcasmo. Quería apuñalarlo, para que dejara de hablar. —¿Y cómo se conocieron? —preguntó el estúpido, algo que me pareció innecesario, porque Ethan sabía cómo me había conocido con Felipe.

—Fue por una aplicación de citas —mencionó mi novio. Mi madre casi se ahoga con el bocado que tenía en la boca. Mi padre cambió su expresión a seria y Dafne estaba sorprendida. En ese momento caí en cuenta de lo que el maldito de Ethan había hecho.

—¿Una app de citas? —¿En serio, Génesis? —cuestionó mi madre—. Eso lo hacen las adolescentes, no una mujer como tú —reprimió mi mamá. Era obvio que ellos no iban a reaccionar de buena manera al conocer con exactitud cómo conocí a Felipe.

—Mamá, no es cosa de otro mundo, todo salió bien.

—Así es, señora —habló Felipe—. No tenga temor por su hija, le aseguro que mis intenciones son muy buenas con su hija.

—Pues no sé, la verdad es que no sé qué pensar, creo que ni Génesis conoce la vida de su novio —mi madre me vio furiosa—. ¿Conoces sobre su familia? ¿Dónde vive? —me cuestionó. En verdad que no conocía esas cosas sobre Felipe, pero se suponía que empezábamos esta relación; esos detalles los conocería en el camino.

—¡Mamá!, aún hay tiempo para eso —repliqué—. Nos estamos conociendo; ya llegará el momento para conocer esos aspectos de nuestra vida.

En verdad que todo esto era demasiado vergonzoso para mí; Samantha Wood estaba haciendo un drama de algo insignificante, pero todo era culpa del maldito prometido de mi hermana.

—Samantha, tranquila —habló mi padre—. Todo estará bien con Génesis, eso espero… —dijo, mientras miraba de manera directa a Felipe—. Mis hijas son muy preciadas para mí y no voy a permitir que le hagan daño a ninguna de las dos… —Eso había sonado como una amenaza directa hacia mi novio.

—¡Ya basta! Felipe es mi novio, no es ni un secuestrador ni un violador, es un simple maestro de música, es la persona que quiero y no me importa si a alguien de acá no le parece —espeté, dirigiendo esas últimas palabras a Ethan.

—¡Génesis, ya… tranquila! Tus padres tienen razón, no los culpo de que ellos desconfíen de mí. —Felipe trató de calmarme, pero en realidad no estaba enojado con mis padres, sino por Ethan, que estaba tratando la manera de perjudicarme.

—¡Hermana, por favor! Compórtate, estás dando una mala impresión a tu novio… —mencionó Dafne.

—Dafne tiene mucha razón —intervino Ethan—. Mi novia, siempre con palabras muy certeras: "Deberías seguir el ejemplo de tu hermana, ella siempre es una mujer recatada". —Tomó el mentón de Dafne y la besó delante de todos.

Y me pregunta: “¿De dónde diablos había visto a Dafne recta? Si había sido ella la que le había roto una nariz y terminado un contrato. Pero de lo único que yo me daba cuenta es que él quería ponerme celosa; no podía negar que me enojaban sus acciones, que en la mañana había llegado a mi casa a decirme que estaba enamorado de mí y ahora estaba aquí besando a mi hermana delante de mí. Aun así, quien ganaría esta batalla sería yo. Cuando ellos terminaron su beso, decidí hablar.

—Perdón —me disculpé—. Mi amor, te pido perdón por todo esto... —Me dirigí a Felipe.

—No tienen por qué disculparte, entiendo el miedo de tus padres, pero te digo que mis intenciones son muy serias; no sé hasta dónde llegaremos, pero si esto funciona, me gustaría que fueras la mujer para pasar el resto de mis días. —No sé si esto había sonado como una propuesta de matrimonio; aun así, a mí me parecía muy pronto hacer ese tipo de menciones. No respondí ante sus palabras, me acerqué y junté nuestros labios.

Me separé de inmediato y vi a todos, incluyendo a Ethan, quien ahora estaba furioso. Es que yo también podía jugar a esto.

—Bueno, creo que ya es suficiente —habló mi padre—. —Continuemos con la cena. —Todos obedecimos y continuamos con la comida; de pronto Ethan quiso alcanzar una copa de vino, pero en su intento, tiró una de las copas llenas y esta salpicó en mi vestido.

—Lo lamento, cuñada… no fue mi intención. —De seguro su intención no era salpicarme, sino tirarme la copa encima. Me levanté de inmediato, tratando de limpiarme. —Te ayudaré. —Ethan se levantó de la mesa y caminó hacia mí con un mantel...

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