—¡No pasa nada entre Ethan y yo! —repliqué—. El idiota me odia nada más —seguí caminando hasta llegar a mi casa.
—¡Eso no es odio, Génesis! Eso son celos —espetó.
—¡Claro que no! Desde que él vino a mi casa, me ha fastidiado; no sé, tal vez le caigo mal —me excusé. Esta conversación se ponía cada vez más intensa.
—Lo sé, me contaste muchas veces lo que te hizo; de verdad creí que el tipo tal vez estaba loco, que era un estúpido que no sabía valorarte, pero no, solo está celoso, ¡está enamorado de ti!
—¿Te estás escuchando, Felipe? Ethan es el prometido de mi hermana —puntualicé.
—¿Y sabes qué es lo peor de todo? Que a ti también te gusta…
—¡¿Qué?! No, eso no es así.
—¡Por favor, Genesis! Sí se notaba que él decía o hacía cosas para enojarte y tú respondías de la misma manera. ¡No creas que no me di cuenta! ¡Ah, y tu hermana tampoco lo es! Ella sabe perfectamente que pasa algo entre ustedes. —Me sentía avergonzada, como cuando eres niño y descubren tus mentiras. —De verdad me interesas, Génesis, y quiero que esto funcione, pero si tú no estás dispuesta…
—¡Estoy dispuesta! —dije con seguridad—. —Ethan no significa nada en mi vida, solo es el prometido de mi hermana y su futuro esposo. —De verdad quería que mi relación funcionara con Felipe; al inicio tal vez fue un escape para mis sentimientos hacia Ethan, pero ahora de verdad quería algo con él.
—Creo que deberías empezar por irte de esta casa; tú puedes valerte por ti misma y empezar desde cero, no tienes por qué pasar por esto... —Lo sabía, pero tenía tanto miedo de abandonar mi trabajo y fracasar, no quería tomar una decisión apresurada y después arrepentirme.
—No lo sé, Felipe… Pongo en riesgo muchas cosas, no tengo idea ni por dónde empezar.
—Pues deberías analizarlo, sabes que cuentas conmigo para lo que sea. —Era una persona malvada; Felipe era un gran hombre y merecía que diera todo de mí para esta relación. —Ahora es mejor que me vaya; tendré que salir de madrugada para regresar a mi casa. —Me acerqué y le di un abrazo, Levanté mi rostro y uní nuestros labios. Estaba segura de que en algún momento él me haría sentir lo mismo que Ethan.
—Nos vemos la otra semana —me despedí. Felipe me dio un beso en la frente y se fue de mi casa. Fui a mi habitación y tomé uno de mis cigarrillos y lo encendí. Pensaba en las palabras de Felipe, de iniciar una nueva vida, lejos de todo esto; tal vez eso era lo que necesitaba. Irme a kilómetros de distancia de mi familia y sobre todo de Ethan.
(...)

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi peligroso cuñado se enamoró de mí, ¡UNA GORDITA!