Llegué a casa de Leyla. En todo el camino me cuestiono mi charla con Leyla. Pero me mantuve en silencio. Solo necesitaba dormir.
Leyla me llevó a la que sería mi habitación temporal y al instante me quedé dormida.
Desperté agitada; los recuerdos llegaron como un sueño, más bien como una pesadilla.
La culpa no era solo de mi hermana y Tómas, era también mía por no mirar a lados, pero mi pensamiento estaba vagante en lo que mis ojos acababan de ver y solo decidí cruzar la carretera y las consecuencias fueron fatales para mí.
—Mi princesa, al fin despiertas —escuché la voz de mi padre.
—¡Papá! ¿A qué hora llegaste?
—Hace unos minutos, Leyla me dejó pasar. Te vi profundamente dormida y no quise despertarte.
Se sentó al borde de la cama y acarició mi rostro.
—¿Qué te hizo el imbécil de Tómas? Porque haré que pague muy caro todo lo que te ha hecho; esta vez no me tocaré el alma y, si es necesario meterlo a la cárcel, ¡lo haré!
Durante años le oculté la verdad a mis padres, bueno, en realidad solo a mi papá, porque mi madre siempre lo supo, aunque lo del aborto no lo conocía; eso era algo que solo Leyla, Will y yo conocíamos y ahora Tómas y Leyla. Y no sé qué tanto Ethan había escuchado de esa conversación.
Pero el punto era que ya estaba cansada de ocultar la verdad, de fingir todo el tiempo, de marcar una sonrisa hipócrita, cuando por dentro estaba destruida.
—Necesito contarte algo… —musité
—Si no puedes en este momento, puedes hacerlo después; por ahora solo quiero que te recuperes.
—No, papá, es necesario que te lo diga, ya no aguanto más y ahora que tengo el valor, necesito que sepas la verdad… —Suspiré profundo. —La mujer con la que Tómas me engañó no se trata de cualquier persona; yo la conocía y aún sigue cerca de mí, también de la familia. —Mi padre me vio con cara de sorpresa y enojo. —Esa mujer es Dafne.
—¿Qué? ¿Cómo que, Dafne? ¿Estás segura de lo que dices? —Se levantó de la cama y dio un par de pasos en la habitación.
—Yo misma los vi, estaban en el apartamento de Tomás; al darme cuenta, salí corriendo y crucé la carretera sin ver a los lados. Estaba tan herida por lo que había visto antes que ni siquiera vi mi camino. —Lágrimas empezaron a brotar de mis ojos.
—¿Pero qué pasa por la cabeza de tu hermana para hacer esa tontería? —espetó furioso—. Ahora entiendo tantas cosas, lo lamento tanto, Genesis, pero tu hermana va a escucharme.
—Eso no es todo, papá… ese día me enteré de que estaba embarazada y, por el accidente, perdí a mi bebé…
—¡Esto no puede ser! Has tenido oculto esto por tanto tiempo… —Mi padre se acercó y me abrazó. —Lamento no haber estado ahí para ti, que hayas pasado esto sola —susurró—, pero me decepciona el hecho de que tu hermana tenga que ver en esto. Me siento tan impotente, hubiera querido evitar este sufrimiento para ti.
—Debido al accidente y a la pérdida de mi bebé, los médicos me dieron una mínima esperanza de volver a ser madre… —continué
—¡Dios mío! ¿Estás segura? ¿Has consultado a otros médicos?
—Lo hice, fui a consulta con otros dos médicos, pero la respuesta es la misma: un noventa por ciento de posibilidades de que no pueda lograrlo, ¡sabes! A veces solo quisiera irme lejos de aquí, ver a mi hermana, a Tomas; es una tortura para mí.
—Cariño, aunque me duela decir esto… pero yo puedo ayudarte… pero antes le contaré a tu madre sobre esto…
—Ella ya lo sabe, siempre supo que Dafne fue la mujer que se metió con Tómas y no dijo nada para encubrir a mi hermana y no hacer un escándalo…
—¡Me estás diciendo que tu madre conocía toda la verdad! No puedo creerlo, esto es el colmo, sé que ella solo quiere proteger a la familia, ¿pero esto? —Mi padre estaba aún más enojado, se notaba en su cara roja y en su expresión. Se acercó a una de las paredes y la golpeó con uno de sus puños.
—¡Papá! No hagas esto más grande… mejor dime cómo me vas a ayudar —prefería ver hacia el futuro y no estancarme en el pasado que me hacía tanto daño.

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