—Sé que es difícil para ti…
—Eso no es cierto, quizá te equivocaste, él no pudo hacerlo de nuevo. No.
Sus ojos se llenaron de lágrimas; sé que ella amaba a Will, y se negaba a aceptar la verdad, pero no podía seguir ocultando algo tan importante, Leyla ha estado conmigo en los momentos difíciles; incluso hasta podría considerar que la siento más como mi hermana, que a la propia Dafne.
Le conté a Leyla sobre la traición de Will.
Las lágrimas no se hicieron esperar; ella se acostó a mi lado y acaricié su cabello. Mi amiga era fuerte, pero amaba a Will y su traición le dolía.
Pasó más de veinticuatro horas llorando; quería negarse a aceptar la traición de Will, pero al siguiente día solo esperó que el sol saliera para ir con mi amigo. No tenía idea de cómo todo esto terminaría, pero estaba segura de que nada bien.
Mientras tanto, solo descansé un día y al día siguiente fui a la empresa. Me encontraba en mi oficina y recordaba las palabras de Dafne; ella de verdad estaba enamorada de Ethan y, si se enteraba de lo sucedido con su prometido, tampoco me lo perdonaría.
Por otro lado, Felipe, ¿cómo se tomaría la noticia? Apenas iniciamos esto de ser novios y comprendería si él no quería continuar; no podía atarlo a una relación a distancia.
Había tantas cosas que pensar, planear y organizar. Solo Leyla y mi padre sabían sobre mi decisión de irme.
—Permiso, señorita, su padre me indica que la necesita para una reunión de manera urgente —me informó Ana, mi secretaria. Había algo en esta chica que aún no me convencía; según Will era una chica que había sufrido mucho en la vida y que necesitaba ayuda. Tal vez solo la juzgaba mal por el hecho de que mi amigo abandonara a Leyla por ella.
Quería despedirla, pero eso no sería profesional.
—Gracias Ana, voy en un momento. —Solo envié unos correos y me dirigí a la sala de juntas donde me esperaba mi padre.
—¡Hola, Papá! —saludé. Para ser una reunión urgente, solo me encontraba yo, me sentía nerviosa solo de pensar que en cualquier momento Ethan entraría por esa puerta. Desde el día en el hospital no lo había vuelto a ver.
—Hola cariño, toma asiento. —Señaló una de las sillas frente a mí.
—¿La reunión solo es conmigo? —pregunté
—No, es contigo y Will, pero por alguna razón no ha venido e Ethan salió de viaje el día de ayer —no me esperaba esa noticia—. Al parecer tenía algunas cosas que arreglar de manera urgente… —De cierta manera me sentí decepcionada; una parte dentro de mí quería volver a ver.
—¿Qué es lo que sucede, papá?
—Estos últimos días un par de negocios se cancelaron, pero no fue por una mala propuesta, fue porque otra empresa presentó lo mismo pero con precios más bajos, lo que significa que tenemos un espía en esta empresa, que está infiltrando información.
—¿Pero quién haría algo así? Nunca había pasado algo así…
—Solo quería informarte que realizaré una investigación hasta encontrar al culpable, solo quería que lo supieras, yo me encargaré del resto.
—Quiero estar enterada de todo, papá; mientras tanto tendré el cuidado para no dar información a cualquier empleado.
—Cambiando de tema, ¿estás segura de que te irás del país?
—Muy segura, papá, incluso en un par de días tomaré un avión para irme y buscar un apartamento o casa para establecerme; estoy muy contenta y agradecida contigo por esto que haces conmigo.
—No tienes que agradecer nada, cariño, todo sea por tu bienestar —suspiró—. La discusión con tu madre no fue nada agradable —continuó—, tanto así que terminé durmiendo en un hotel.
—Lo supuse, ya que no recibí ninguna visita de su parte. Debe estar enojada conmigo.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi peligroso cuñado se enamoró de mí, ¡UNA GORDITA!