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Mi peligroso cuñado se enamoró de mí, ¡UNA GORDITA! romance Capítulo 66

Por cierto, ¿A dónde iremos?

—Es en Australia, Leyla... ¡Nos vamos para Australia!

—¡Siiiii! Pues prepárense, australianos, porque se les viene un terremoto encima.

—Creo que exageras…

—¡Lo sé!, pero son los únicos pensamientos que me mantienen con ánimo. —Mi amiga empezó a llorar de nuevo de manera desesperada. —¡Odio a Will! ¡Odio a esa estúpida! ¡Odio al mundo! —Mientras mi amiga se lamentaba, mi móvil me notificó un mensaje, se trata de Felipe, ya estaba en el estacionamiento.

Me llevé a mi amiga de la oficina y la bajé hasta el estacionamiento. —¡Hola! —saludé, al encontrarme con Felipe.

—¡Ho..hola! —me miró confundido.

—Es Leyla, mi mejor amiga, pero ahora está un poco indispuesta. ¿Nos puedes llevar a su apartamento? —él asintió y nos abrió la puerta trasera, me senté junto a mi amiga y le di la dirección a mi amiga, quien aún seguía llorando.

Felipe no preguntó nada durante el camino y yo tampoco le dirigí la palabra; mi atención estaba enfocada en mi amiga.

Llegamos al apartamento de Leyla

—Mucho gusto, Felipe. —dijo mi amiga entre lloriqueos.

La llevé a su habitación, la recosté y me aseguré a que se quedara dormida.

—¡Lo lamento! —fue lo primero que dije al ver a Felipe en la sala del apartamento de mi amiga—, pero mi amiga no se encuentra bien y no podía dejarla sola… y pues, la verdad no quisiera salir, ella está muy mal.

—No te preocupes, mi amor, si quieres podemos quedarnos aquí. —Él se sentó en el sillón y yo a la par, Felipe se acercó un poco más, tomó mi rostro y depositó un beso—. Tal vez suene ridículo, pero te extrañaba tanto. Ahora sí, cuéntame qué fue lo que pasó. —Le había escrito sobre el cuadro de estrés que había sufrido, pero no las razones, y hoy tampoco lo haría; le puse excusas sobre lo que había sucedido, no tenía el valor de contarle toda la verdad, era vergonzoso para mí. —Me alegra que ahora ya estés bien. Me hubiera encantado estar contigo en esos momentos.

Tomó mis manos y me jaló hacia él. Empezó con un beso lento y tierno, el cual correspondí de igual manera; odiaba que él no me hiciera estremecer como lo hacía Ethan, que no robara mis suspiros, o que mi corazón se acelerara o quedarme sin respiración.

Felipe empezó a profundizar el beso, este ya era más exigente y demandante. Sentí sus manos acariciar mi cintura, mi cuerpo fue empujado de manera leve hacia el sillón, esto estaba avanzando hacia algo más profundo, pero no estaba preparada para esto con Felipe.

Mis alarmas se encendieron, cuando sentí que una de sus manos se estaba infiltrando entre mi falda. —¡Espera! —mencioné, mientras me levantaba del sillón—, tengo algo importante que decir. —Felipe tenía gestos de sorpresa y confusión. —Mi papá me ha ofrecido un trato…

—¿Un trato…sobre qué? —regresé a sentarme a su lado.

—Me ha ofrecido la oportunidad de ser la dueña de una pequeña empresa, poner en marcha un plan de negocios y volverla una gran empresa…

—¡Eso es genial, mi amor!

—Pero eso significa que voy a cambiar de ciudad…y tal vez de país.

—¿Te vas a ir? —asentí—. ¿De qué tan lejos estamos hablando?

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